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jueves, 26 de septiembre de 2019

Libro de relatos - Literautas




En diciembre del 2014, en mi necedad de siempre investigar sobre escritura, me topé con una página en Internet llamada Literautas.

Si has seguido mi blog los últimos años sabes que esa fue una muy buena experiencia para mí, ya que a través del taller "Móntame una escena" decidí no solo comenzar a tratar de seguir la pauta de los retos, sino salir de mi caparazón como "autor anónimo" y compartir algunas letras con personas extrañas. Con el tiempo, se convirtieron en amigos y mentores. Así que tengo un espacio en mi corazoncito para este blog que sé ha sido excelente escuela para muchos.

Cada año Iria López, quien es la administradora oficial de Literautas, hace una recopilación de los trabajos efectuados en un periodo de diez meses en el taller. Con el tiempo la dinámica cambió para elegir el último taller para que esos trabajos fueran publicados, con un reto especial: Elaborar un microrrelato.

Para el último taller 2018-2019, se nos dio como reto extra utilizar tres palabras: ascensor, dinosaurio y daga.  Se obtuvo una participación de ciento setenta y ocho microrrelatos (si deseas leer los textos originales puedes hacerlo en la página oficial de Literautas dando clic aquí).  Posteriormente, los demás compañeros ofrecen sus opiniones y sugerencias para mejorar el texto.  Siendo el último taller de la temporada, ese trabajo entra, si así se desea, en la recopilación una vez que el autor lo ha revisado, corregido y enviado para su publicación, por lo que para la recopilación no entran todos los que participaron en el taller.

Esta es la sexta edición, para mí la cuarta vez que logro participar en ella, y en esta ocasión cuenta con ciento ocho microrrelatos. Los autores somos de diferentes edades, nacionalidades, experiencia literaria, etc., pero con una pasión que nos une, y es el amor por la escritura.

El libro está a la venta a través de Amazon, tanto para España como para el resto del mundo. Los fondos obtenidos de su venta serán donados íntegramente a la organización Educación sin Fronteras, la cual brinda ayuda educativa, alimentaria y de vestimenta a niños de escasos recursos.

Si te gusta la lectura rápida, y al mismo tiempo deseas ayudar, visita estos enlaces para comprar tu copia en papel del Libro "Móntame una escena 2019 de Literautas"


¡Nos leemos!

viernes, 7 de junio de 2019

Novela- Serie II- Partes de una novela: Escenas (2/2)


Hola de nuevo, aquí la segunda parte de la pequeña serie, si no has leído la primera o quieres refrescar la información, lee el enlace aquí (Primera Parte), porque es muy necesaria que tengas en cuenta cómo es la estructura de una novela y mantengas todo fresco para que comprendas a cabalidad todo el concepto de la estructuración de una.

En la ocasión anterior hablamos de los libros y los capítulos, que son las partes más grandes de una novela. En esta ocasión vamos a estudiar con microscopio la parte más pequeña de los capítulos: las escenas narrativas.

Novela- Serie II- Partes de una novela:Libros, Capitulos y Escenas (1/2)




UPDATE: por una extraña razón esta entrada de borró de su publicación el 21/05/2019- la recargamos.

Continuando la serie: Novela, ya hemos hablado de «¿Qué es una novela?», por lo que ahora estaremos ahondando en el tema de «¿Qué partes componen una novela?»


Estuve leyendo, mientras preparaba este material, un “libro” que fue auto publicado en una red social. Me llamó mucho la atención la forma de escribir de la persona que lo hacía. Explicaba lo difícil que era escribir, y aunque la intención cuenta, explicaba algunos puntos que a mi criterio estaban bastante errados. Esta persona explicaba en su libro los errores comunes a la hora de escribir y cómo corregirlos. Algunos de sus consejos estaban bastante correctos, pero cuando explicó sobre la narrativa, se basó únicamente en lo que teóricamente es conocido: introducción, nudo y desenlace. Esto es parte de la estructura de una novela, pero NO ayuda al escritor a comprender qué hacer y cuándo.
Mi curiosidad y mi imposibilidad de quedarme con alguna duda, me ha hecho leer mucho sobre temas que me gustan. Mi pasión es la escritura, y aunque comencé a escribir de una forma bastante intuitiva (y correcta). Entre los once y los trece años de edad, escribí unos tres intentos de novela. No puedo negar que habían temas de los que me consideraba medianamente conocedora, y reconozco que en este arte, ni en la actualidad lo sé todo. Mi formación literaria en aquella época se basaba en un diccionario, unos libros clásicos y un libro de Redacción y Gramática. Mi creencia era que una novela se dividía en capítulos. Punto.
Recapítulemos: la estructura de cualquier línea argumental o historia en una novela se compondrá de: Introducción, Nudo y Desenlace*. Dentro de la novela explicamos en la parte I, que existe “la trama narrativa” que también comprende los mismos elementos: planteamiento, nudo y desenlace.  Pero, aunque ambos contienen los mismos elementos, son diferentes. Uno lo llamaré “global” y otro “fragmentado”.  Aunque suene repetitivo, tanto en la estructura de la novela, la línea argumental, los capítulos y las escenas, siempre, contendrán el mismo esquema (I-N-D*).

En la estructura de la novela: (Global)
La introducción es casi siempre usada en el primer Capítulo. A veces el autor prefiere hacer uso de un Prefacio. Ahí nos introduce a los personajes principales, algún secundario de interés, el mundo, etc. Nos cuenta a groso modo, quién es el personaje principal, un poco de su vida, actual o pasada, alguna característica física o de carácter. Nos introduce el mundo, la época, la situación dentro de la historia.
El nudo este se va desarrollando a través de diferentes capítulos en forma de pinceladas, datos esparcidos de información o se nos presenta completo el conflicto que viven los protagonistas en determinado momento “pico” de la historia. Conocemos en este tiempo, sobre qué va la historia y cuál son las decisiones que se han tomado al respecto. Por lo usual, es aquí donde entendemos las motivaciones tanto del personaje como del antagonista o villano de la historia.
El desenlace es cuando las adversidades, en los momentos de mayor clímax de la novela, usualmente se resuelven por partes, si el conflicto lo permite; o este tiene una resolución súbita en el último capítulo. Es simplemente, el final, sea de victoria o de derrota a lo que el nudo nos planteó. La conclusión del libro.

En la trama narrativa. (Fragmentado)
La introducción nos plantea una situación que parte usualmente del NUDO de la novela, es decir, que a raíz del problema podemos ver cómo el personaje, el entorno o ambiente va a desarrollarse.
El nudo representa el conflicto que tiene el personaje sobre la situación X, qué medidas van a ser tomadas, la dirección que apunta la historia y qué están haciendo los personajes para resolver ese conflicto o suceso inmediato.
El desenlace es la resolución a ese conflicto o suceso inmediato. Esta usualmente se resuelve dentro del mismo capítulo o escena, aunque algunos conflictos de trama pueden extenderse su resolución a espacios más amplios.

Aclaremos con un ejemplo:
La “estructura de la novela” trata de dos jóvenes que fueron dados en adopción  en Nuevo México (introducción/global), y éstos deciden ubicar a cualquiera de sus padres biológicos, por lo que huyen del hogar temporal (nudo/global), hasta localizar a la madre que ahora vive en New Jersey. (Resolución/global)
La “trama narrativa”, nos presenta determinado suceso o conflicto como línea argumental primaria;  a las que se le pueden unir otras tramas, llamándolas “sub tramas”.  Por ejemplo,  encontramos a los chicos dentro del orfanato (introducción/fragmentado) planteándose obtener información sobre sus padres biológicos (nudo/fragmentado), por lo que asaltan a escondidas los archivos para robarse su expediente (resolución/fragmentado), pero como sub trama, tenemos al tutor de los mismos, tratando de encontrarlos, y siendo que él mismo fue adoptado, apela a sus recuerdos y emociones para tratar de ubicarlos.

En el ejemplo del plan de los chicos de huir, pueden tomar varias escenas, o un capitulo entero; pero NO es la novela, sino solo un “episodio” dentro de la misma. La novela puede contener varias TRAMAS, con el fin de enriquecer el escrito. En otras ocasiones, existe una sola trama principal, y el enfoque del autor girará solo alrededor de la misma.
Sabiendo esta diferencia, el autor debe tener muy claro cuál es la historia central de su novela (estructura de la novela), y durante la planificación podrá incluir las diferentes tramas narrativas que desee incluir en esa historia (la necesidad de pertenencia de los chicos, las experiencias pasadas del tutor, el sentimiento de culpa de la madre, etc). Cuando el autor conoce “su historia” puede diseccionar de mejor manera la misma. Ya sea un escritor planificado o no, es necesario tener al menos la estructura de la historia concluida. No saber cómo termina la historia, puede crear conflictos a la hora de darle un fin, convirtiendo la misma en una serie de tramas narrativas interminables.

Novelas – Serie, Libros o Sagas.

Cuando hablamos de esto, es lo que también se le denomina “libro”. Una serie de libros es una secuencia de publicaciones que tienen ciertas características en común que se identifican formalmente como un grupo. Las series de libros se pueden organizar de diferentes maneras, como las escritas por el mismo autor, o se pueden comercializar como grupo por su editor. Algunas novelas, no todas, pueden volverse serie de libros. Ya sea porque el editor o casa de publicidad ha decidido dividir “una novela” por su extensión. O porque cuando se lanzó la novela, el público (o la editorial) esperaba o pidió continuaciones de la misma. Otros pueden llamarle “sagas”. Un ejemplo es “El Señor de los anillos“, que por su extensión se dividió en tres libros. Sumando los libros de “El Hobbit” convirtiendo esta historia en una “saga” de seis libros. Aunque existen “sagas” que no son escritas por un mismo autor, como por ejemplo: “Millennium“, original de Stieg Larsson, quien dejó escritos tres libros, que ya fueron publicados, aunque se contemplaba una serie de diez novelas. Por lo que después de su muerte se designó a David Lagercrantz, para continuar ese trabajo. Lo mismo ocurrió con los libros de “James Bond” y “Jason Bourne”, donde el autor original fallece y otro(s) asume(n) darle continuidad a la serie. Libros en serie que han sido escritos, hasta la fecha, por un solo autor “Juegos del Hambre”, “La Torre Negra”, “Harry Potter”, “Juego de Tronos” en otros.
La longitud de una novela, dijimos anteriormente, puede marcarla como novela corta, ( aprox. 30,000 a 50,000 palabras) o simplemente novela (+50,000 palabras).
Pero, la novela sea parte de una serie o libros, o una sola, se divide a sí misma en Capítulos.

¿Qué es un capítulo?

“Es la división que haces en un libro o novela para facilitar la lectura y el orden e integración de los contenidos, suele tratar un aspecto concreto de la materia o asunto principal del escrito.”
Cada capítulo, por lo tanto, supone una parte o sección dentro de una obra de una cierta longitud,  aunque si la obra es muy breve, no se justifica la división en capítulos. La extensión de los capítulos varía de acuerdo con las intenciones y necesidades del autor y la obra. De hecho, dentro de un mismo libro, por ejemplo la duración de cada capítulo puede diferir considerablemente del resto. La propia palabra capitulo viene de la raíz latina capitulum, diminutivo de caput, que significa “cabeza”. En el encabezado de un capítulo se pueden incluir otros elementos: un texto que resuma su contenido, un dibujo, un epígrafe (una cita extraída de otra obra, real o ficticia).
Se suelen numerar los capítulos por orden de aparición o consecutivo, ya sea usando las numeraciones romanas o arábigas, (Capítulo 11, Capitulo 12 o Capítulo III, Capitulo IV). Algunos capítulos no tienen número y se consideran como una subdivisión diferente (la introducción, el epílogo, etc.). Ciertos escritores, por otra parte, no numeran los capítulos, sino que dan un título a cada uno. Entre usar un número o nombrar el capítulo, queda a la preferencia del autor. En lo particular, me gusta nombrar mis capítulos, pero dependiendo de la historia, dejaría un número únicamente en caso de ser publicados.
Por lo general los libros de no ficción suelen nombrar sus capítulos para facilitar las referencias, por lo que incluyen un índice. Las novelas a veces incluyen también un índice, en especial aquellas que usan un nombre en lugar de un número, y se incluirán todas las demás subdivisiones, como la Introducción, Prólogo, Epílogo, Vocabulario, etc. dentro de ese índice. Cada uno indica el número de página donde se ubican.
Lo habitual es que cada capítulo contenga varias páginas y que la extensión de todos los capítulos de una misma novela sea similar en número de páginas, aunque esta no es una regla. El número de capítulos de una novela puede variar, pero, por lo general, cuando es reducido en lugar de catalogarse como capítulos, se divide en partes. Es posible combinar en una novela partes y capítulos, es decir: una novela puede estar dividida primero en partes y luego en capítulos. En la antigüedad, como muchos libros eran escritos para ser “actuados” en teatro, a esas partes de le llamaba “Actos”.  Ejemplo de esto es: la novela “It” de Stephen King (1987) cuenta con 1504 páginas divididas en 36 capítulos. La novela corta de “Soldados de Salamina, de Javier Cercas, cuenta únicamente con 216 páginas, por lo que está dividida en tres capítulos que podemos llamar partes. Cada una representa: La Introducción, el Nudo y el Desenlace casi de forma literal. En la novela “1984, de George Orwell, cuenta con 326 páginas y está dividida en tres partes, pero a su vez, cada una contiene capítulos.  PARTE I, con ocho, PARTE II con diez y PARTE III con seis capítulos.

¿Para qué sirve dividir una novela en capítulos?

Por lo usual, se suele dividir en capítulos por dos razones: Estructurar mejor la historia, que facilita el trabajo del autor, ya sea porque decide separar por capítulos las diferentes estructura de la novela, o porque desea presentarlos como entes independientes pero no aislados. La segunda es una ventaja para el lector. Este podrá leer un capitulo entero y hacer pausa una vez que lo termina. Esto le ayuda a digerir lo que ha leído mientras se reconecta con la historia cuando comienza la lectura de un nuevo capítulo.
Otra ventaja: Trabajar con el borrador. Sea que la obra pase a manos de un profesional o sea corregida por el propio autor, esta división le permitirá encontrar con mayor facilidad un punto determinado en la narración, ya sea para releer una escena o para comprobar y/o corregir un dato.

¿Cómo se divide la novela en capítulos?

Como decía mi abuela “No todos saben partir un pastel”. Conviene dividir la novela en capítulos como “micro historia”. Es decir, que ese capitulo, con sus escenas. puedan estar todas inter-conectadas con una trama narrativa especifica. Lo que escribamos en ese capitulo tiene conexión. Como expresé anteriormente, yo suelo nombrar mis capítulos. Imaginemos uno que se llama “La Huida” (basándonos en el ejemplo de los huérfanos) este capitulo, solo tratará de aquello que haga esa conexión. No incluiremos por ejemplo, un flashback del tutor (sub trama) de cuando él mismo fue adoptado. Porque no tienen relación. Pero sí podríamos incluir por ejemplo, un flashback de lo que otros internos le cuentan a los hermanos, las leyendas urbanas de cómo otros niños han huido sin ser atrapados.
Los capítulos deben poder leerse con una cierta independencia unos de otros, y en este sentido debemos procurar que toda la información que brindemos en un capítulo guarde mucha más relación entre sí que con la ofrecida en el capítulo anterior o en el siguiente. Debemos recordar el principio de Acción-Reacción que toda historia debe mantener.
Ahora, existen historias lineales o cronológicas. Estas siguen un orden puntual, casi de reloj suizo, en lo que ocurre en ella. Lo habitual es que los capítulos queden delimitados exclusivamente por las elipsis temporales que realice el narrador. Usemos el recurso visual de una película: Una chica sale de un lugar y se dirige a otro. La secuencia no tiene por qué abarcar todo el trayecto (salvo casos especiales que deseemos destacar, claro está). Se ve a la chica salir de su casa, luego se ve sentada en el autobús que la va a llevar a un determinado destino, sin que veamos cómo se “subió al bus”. En eso consiste la elipsis, sea literaria o cinematográfica. En este caso, el autor seguirá una secuencia cronológica, pero NO describirá todo, haciendo pequeños saltos a futuro sin afectar la línea temporal de su historia.
En el caso de narraciones no lineales, los capítulos suelen quedar delimitados por elipsis al pasado o al futuro, por los cambios de punto de vista o de escenario, y por los saltos entre una trama y otra dentro de la misma historia. Hay muchos recursos que se usan en narrativa no lineal; in media res, ruptura temporal, contrapunto o circular. Si conocemos en cuál estructura narrativa deseamos nuestra historia será más fácil imaginarnos qué contendrá cada uno de nuestros capítulos.

¿Cuándo realizar la división en capítulos?

Como siempre, la planificación es necesaria. Pero no todos los autores tienen su novela completa en la cabeza. Muchos trabajan desarrollándola a media que escriben. Sea que planifiquemos o no la escritura de la novela, podemos realizar la división en algunos momentos distintos:
Para los que planifican, es necesario que tengan un número de capítulos establecidos. Esto no solo los mantendrá dentro de un límite, sino que podrán ajustarse a sumar o restar en caso de necesidad. Con el argumento en un nivel mínimo de detalle, ya tenemos una sinopsis argumental, con el número X de capítulos. Luego detallaremos el argumento en escenas y las iremos colocando en los distintos bloques de narración.
Por ejemplo, en la novela El nombre de la rosa”, de Umberto Eco, la trama del libro se basa en los acontecimientos que ocurren en siete días, (capítulos) y su vez, cada uno de estos apartados se divide (escenas) según las horas correspondientes a los oficios que se llevaban a cabo en los monasterios y abadías de la Edad Media. En ese sentido, para que el lector tenga claro a qué horas de luz se corresponden cada uno de los oficios, Eco hace una relación en una nota preliminar.  Una estructura como ésta condiciona el argumento, ya que la acción ha de estar muy repartida a lo largo de cada uno de los días.
Este proceso es mucho más fácil para aquellos acostumbrados a usar bloques  o tarjetas de notas, o programas de escritura, no el típico Word o NoteBlock, no funciona tampoco con el Google Drive, por lo que necesitaran un apoyo extra para la toma de esas notas. En el caso de YWriter, que es mi programa de escritura favorito, o el Scrivener, vas y creas el archivo con todos los capítulos (mínimo) que deseas escribir. En cada capítulo puedes hacer una nota. He aquí un ejemplo de ello.


Otra forma es a través de la escaleta. (Sinopsis más amplia del argumento). Primero, detallaremos el argumento global de nuestra historia. Después trabajaremos en una escaleta de escena que creemos necesarias, procedemos a agruparlas en los diferentes capítulos. Para aquellos que tienen una “idea” pero NO toda la historia, resulta aconsejable, porque podrá ver cuales son los detalles que le faltan en su historia. También a aquellos que les resulta difícil saber “dónde” dividir los capítulos.
Por último, dividir sobre la marchaa medida que escribimos la novela, simplemente narraremos la historia, hasta llegar al punto en el que creemos que podemos cerrar el capítulo y lo cerraremos. Usaremos ese mismo ejercicio hasta completar todo el trabajo. Aquellos que  no planifican, ni la narración o el argumento, los “alas libres”, funcionará para las novelas más cortas, lineales y sin muchas tramas. Una historia con tramas más complicadas, muchos personajes y con una narrativa no lineal, podría ser frustrante para un autor poco organizado.

Dividir al final, una vez que terminemos la novela. En este caso, ya tendremos una visión completa de la historia. Podremos decidir el número de capítulos y la extensión de cada uno según la estructura que más le convenga a la historia, al autor o al lector.
Ya tenemos nuestros capítulos, pero estos aún contienen una parte importante, solo que más pequeña… La escena.

Pero, por ahora nos quedaremos aquí, porque si lo dejo completo sobrepasaría las seis mil palabras. Se retiene más, estudiando por fragmentos.
En la próxima entrada hablaremos sobre todo lo importante que es una escena, aunque sea la parte más pequeña de una novela. No te lo pierdas porque vamos a exprimirla al máximo.
¡Nos leemos!

***
NOTA: Si este trabajo te ha servido de algo, te ha parecido interesante o crees que puede ser de utilidad a alguien más, te ruego que lo compartas en tus redes sociales. Con ello se valora el tiempo y esfuerzo invertido en el estudio, preparación de este trabajo. Tu apoyo es fundamental para seguir creciendo. Si tienes una duda o un tema en particular que te gustaría tener información, no vaciles en ofrecerme tus sugerencias. Te invito a suscribirte a mis redes sociales. Un abrazo de gratitud.

sábado, 20 de abril de 2019

SERIE. NOVELA- Parte I - ¿Qué es una novela?



Aunque me propongo escribir seguido para el blog, he estado muy atareada las últimas semanas, así que solo he estado investigando, sacando notas y viendo que hay de nuevo en la red. Sentí mucha tristeza encontrarme con un blog en donde se supone el autor da consejos de escritura, en ese hablaba de los personajes secundarios y todos los consejos que expresaba parecían ser una mofa a lo que un buen escritor haría.

lunes, 4 de marzo de 2019

Escribe mejor: Cuando el "muy" no es "mucho" mejor



Para esta entrada, nos enfocaremos en una pequeña palabra, pero que puede hacerse notar demasiado, afear un escrito, ser mal utilizada o simplemente en muchas ocasiones es hasta innecesaria: la palabra MUY.

¿Qué significa?

muy, adverbio

No la confundas con Mucho
En algunas regiones las personas confunden el término, dándole el mismo valor a MUCHO, que no es lo mismo. Lo cual este es uno de los errores que debemos evitar en la buena redacción.

La definición de la palabra mucho, por la RAE, es bastante amplia: la que resumiremos como: que indica abundancia, exceden a lo ordinario, denota ponderación, elevación numérica, exceden tiempo... etc.; pero ninguna se aplica a las definiciones que se dan a la palabra "muy".
Es por lo tanto, un error confundir dichos términos, que queda como una errata de escritura o lenguaje expresiones tales como:
—¿Estás cansado?
—Sí, muy. ->No podemos decirlo de esa manera, aunque está sea una expresión coloquial sigue siendo un error.) No usamos la palabra Muy sola. Necesita estar con un adjetivo o adverbio.

Respuesta correcta:
—Sí, mucho.  o   —Sí, muy cansado. (Necesitas agregar el adjetivo aunque suene repetitivo.)

—No le hables, está mucho enojada... (lo correcto es muy enojada.)

MUY se emplea mayormente como adverbio. Hay solo una forma de la palabra muy. No tiene forma masculina o femenina ni tampoco forma singular o plural. Contrario a mucho, que si puede cambiar de forma: mucho, muchos, mucha, muchas.

Muy + Adjetivo >> Normalmente usamos muy antes de un adjetivo para aumentarlo o añadir intensidad.
  • Tu hermano es muy guapo.
Muy + Adverbio >>A veces usamos muy antes de un adverbio
  • Me gusta comer muy despacio.
Mucho  es un adjetivo que se refiere a un sustantivo. Un adjetivo modifica, o describe, un sustantivo. Tiene que coincidir en género y en número con el sustantivo
Mucho + Sustantivo >> Mucho normalmente va antes de un sustantivo.
  • Tengo muchos sueños que realizar.
Verbo + mucho >> A veces mucho funciona como un adverbio, en este caso refiriéndose al verbo, a la acción realizada.
  • Estoy muy satisfecho, he comido mucho.





La abundancia no ayuda

En el hablar cotidiano, utilizamos muchas muletas, dejes que nos sirven de sostén para ayudar a terminar una oración, pero también hacemos uso de las palabras repetidas, que no aportan nada a la conversación. Muchas veces, trasladamos estos errores del habla a nuestra forma de escribir. Debemos evitar introducir esas expresiones en nuestros escritos.

Ya hemos leído en el cuadro superior, que las palabras con uso de muy, tienen como sinónimo extremadamente, o el sufijo -ísimo. En lugar de escribir, muy pequeño, podríamos escribir, extremadamente pequeño o pequenísimo. Esto es siempre válido si nuestros escritos no sobreabundan los muy, porque las palabras terminadas en -ísimo podrán ser igualmente notorias, como lo son aquellas con adverbios terminados en -mente.

Nuestro idioma es uno de los más amplios, con muchas expresiones específicas para determinado significado. Uno de los errores que notan los editores es la falta de riqueza del vocabulario. Siendo el uso de "muy" uno de los que ellos detectan como pereza del lenguaje (yo la llamaría del autor). Así como se nos pide que evitemos el uso de palabras extranjeras si existe una palabra en nuestro idioma, también debemos conocer las "otras" palabras que significan lo mismo.

Adjuntamos un cuadro con ochenta palabras, con uso de muy, y un sustituto que no sea un -mente o un -ísimo.


Repetimos, nuestro idioma tiene una riqueza léxica. Cada palabra tiene su espacio y lugar. No podemos volvernos tan rígidos de no desear usar una palabra X, porque a alguno se le ha ocurrido que no "suena" bonito, las palabras terminadas en -mente, o en -ísimo, no deben eliminarse, sino saberse usar. Así también la palabra muy, que será necesaria en un momento determinado y al usarla lo haremos como se debe. Como siempre, el lenguaje que es un ente que cambia, se modifica, pero debemos enriquecerlo haciendo el uso correcto de nuestro maravilloso idioma.
¡Nos leemos!
***
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viernes, 15 de febrero de 2019

PORQUÉ ES DIFÍCIL ESCRIBIR ESCENAS DE ACCIÓN (PELEAS) - HAZLO SIN FALLAR


Cortesia Pixabay - Pranong Creative


Las escenas de acción que involucren peleas se pueden dar en cualquier tipo de género. A veces creemos que solo están reservadas para las novelas épicas o de ciencia ficción, quizá para el género detectivesco o ambientado en una guerra. Pero, cualquier pelea encaja en todos los géneros, sea una historia juvenil, un drama o un romance.

jueves, 7 de febrero de 2019

Contar Vrs Mostrar - Más allá del consejo



























Siempre ha sido una terapia para mí escribir. Últimamente he estado escribiendo diferentes entradas sobre temas que vienen a mi cabeza por una u otra razón. Para mí la escritura siempre está ahí, aunque no escriba nada para el taller o mis proyectos personales, siempre estoy pensando acerca de escribir.
Estuve leyendo algunas anotaciones que hice hace mucho en una de mis muchas agendas, esas que se han ido acumulando con el paso de los años. Encontré el consejo que todos quienes escribimos hemos recibido: «No cuentes, muéstralo.» Es un gran consejo ¿no?
Lo hemos escuchado una y otra vez, también lo hemos dado a otros. Sin embargo, siempre pensé que aunque es un gran consejo, es imposible cumplirlo cabal todo el tiempo. La razón es que no podemos mostrarlo todo, ni contarlo todo en el campo de la escritura. Hay ocasiones en que el consejo, simplemente No Aplica.

Hay personas que lo defienden a capa y espada; pero estoy muy segura que ni siquiera ellos lo aplican, solo que no lo reconocen. Creo que hay un poco de culpa nuestra a la hora de dar el consejo del siglo: «No cuentes, muéstralo.» Porque la gran mayoría no hemos sabido explicarlo con suficiente claridad, cuando es conveniente usarlo o cuando no. Como con toda regla, debe de existir flexibilidad, esa capacidad de poder doblarla a nuestra conveniencia. Volver a leerlo en esa vieja agenda, con un ejemplo al lado, y una notita encapsulada: "¿Cuándo sí o no?";  me hizo comprender que vale la pena ahondar en el asunto.

Por lo que decidí, leer varios blogs que han tocado el tema y "evaluar" cómo lo han hecho, y si ha faltado algo que valga la pena mencionar. Algunos estaban más perdidos que un pingüino en el Sahara y otros tuvieron la decencia de decir, parafraseando: "Un consejo que todos dan, pero nadie explica." Pero todos tuvieron la buena intención de dar ejemplos de lo que ellos consideraban correcto. Enfatizamos, que contar y mostrar no es narrativa descriptiva, ya que esto es otro tema.
Muchos no poseemos licenciaturas en letras o literatura, somos aprendices de este oficio porque lo amamos, y ese amor nos lleva a ser autodidactas. Por ende, ni ellos, ni yo, tenemos la verdad absoluta, solo buenas intenciones. Esta no es la guía infalible, sino una recopilación de lo que he estudiado sobre el tema y mi propia visión de cómo yo aplico ese extendido consejo universal.

Mostrar Versus Contar
Se ha explicado que es más activo el mostrar, que un escritor lo hace cuando tiene más experiencia, que los novatos al no tenerla se van a lo seguro. Se nos ha repetido a la saciedad, "si puedes mostrarlo, hazlo".  Analicemos esto. ¿Es factible? ¿Aplica para todo? ¿Cuándo sí, o no?

Factible no es. No es algo que sea fácil de hacer, porque cuando escribimos, estamos condicionados al tiempo que hemos dedicado a la escritura y a aprender sus reglas y normativas. Nuestro tiempo dedicado a la escritura creativa, puede ser de veinte años, pero no escribimos constante y peor aun de manera diaria. O por el contrario, somos fértiles a la hora de escribir, pero no nos preocupamos mucho de aprender a cómo hacerlo correctamente.  Así que poder hacerlo y hacerlo de manera fácil, no encaja en el patrón.

Tampoco aplica para todo. Hay trabajos literarios que no soportan el formato de mostrarlo. Los micro relatos, los relatos, cuentos, las fábulas, etc.,  no aceptan un formato que sea extenso en cuanto al número de palabras. Esos espacios, deben condensar la información, ir directo al grano.
Por otro lado, en los trabajos extensos, como una novela (única o en serie), sí se nos da el espacio para hacerlo. Pero entraríamos a la pregunta...

¿Cuándo sí o no? Es aquí donde muchos han fallado a la hora de decidir, cuándo y dónde. Porque sí existe un dónde. Hay frases que no pueden mostrarse, deben y exigen ser contadas. Lo importante, es tratar de encontrar el nicho para cada uno. Sea que contemos o que mostremos; cada uno tiene su lugar.

Imaginemos este escenario:
La mujer contemplaba su rostro en el espejo, mientras deslizaba el cepillo de cerdas suaves por su cabellera, comenzando desde la coronilla, e inclinaba su cabeza a un lado, mientras iba bajando hasta llegar a la punta de sus cabellos. (mostrar)
Susana se peinó sentada delante de su tocador. (contar)

¿Realmente necesitamos describir todo? Definitivo que no.  Recordemos que contar es decirle al lector lo que está pasando. Un hecho de todos conocido. No tenemos ni siquiera que abundar en el contar, ir directo al grano. Todos sabemos que se peina la cabellera (o la calva, para aquellos de escasos pelos), nadie peina otra cosa que no sea su cabeza. Si existiera esa manera diferente, lo diríamos: "peinó el hombro del saco para retirar los pelos que le dejó su gato".
Muchos han expresado, que contar es "soso". Quizá no exista mucha lírica en ello, pero es necesario contar aquello que no necesita ser mostrado. Como expresé en una entrada anterior, hay personas que abusan de las descripciones, y he llegado a leer a varios que describen las cosas sencillas, como por ejemplo, cómo abrir una puerta: "tomó con su mano derecha el picaporte, girándolo en la dirección de las manecillas del reloj..." Y no es broma. Solo recuerda, que mostrar siempre incluirá una descripción, una enorme cantidad de palabras. Un libro que solo muestre se volvería demasiado largo y cansado de leer.
*Contaremos lo que ocurre, los acontecimientos cotidianos, lo obvio y las emociones o acciones que pueden escribirse de manera simple, porque no tienen profundidad o relevancia en la historia o los personajes.
**Mostraremos los sentimientos, los acontecimientos extraordinarios, aquello relevante como una emoción inesperada o sorpresiva.

Ejemplifiquemos:
Susana bajó corriendo las escaleras*, a la insistencia del teléfono que no paraba de timbrar.* Contestó molesta*. Echó la cabeza hacía atrás, abriendo su boca que no pronunció palabras, una sacudida rápida de su cabeza que negaba a lo que escuchaba.** Un oficial de policía le llamaba para decirle que su hijo sufrió un fatal accidente.* Dejó de escucharlo, solo pudo gritar con agonía*, mientras sus rodillas perdieron las fuerzas. Soltó el auricular de su trémula mano.**

Defiere a este inadecuado uso del contar/mostrar
Susana bajó a trompicones los escalones de la escalera**, el teléfono había replicado con insistencia, algo que ella ignoró los primeros timbrazos, pero ese ruido la estaba interrumpiendo en sus quehaceres**. Levantó el auricular, con una voz cortada y seca contestó: Aló.** No podía creer lo que escuchaba*, un oficial de policía se presentó  como Rodríguez y le dijo que algo terrible había ocurrido en la carretera 23 Sur, donde dos vehículos habían sido arrastrados por un carro cisterna que perdió los frenos. Por la placa y la identificación pudieron obtener ese número, por lo que le notificaba que su hijo Adán había muerto inmediatamente en la escena.  Las palabras comenzaron a desvanecerse en la voz de ese oficial, todo comenzó a confundirse en su mente, y sintió un terrible dolor en su pecho que solo pudo salir a través de un grito desgarrador y compungido.** Cayó.*

Como podemos observar, hay una enorme diferencia entre uno y otro. Hay momentos en que debemos condensar la información y en otros podemos explayarnos con fines "narrativos".  Este texto sería muy distinto si solo aplicáramos el mostrar** en todo el relato o si usáramos la condensación del contar* en ese mismo escenario. El primero nos volvería una lectura cansada, y se sentiría la mano del autor, pretendiendo generar un sentimentalismo a través de las palabras, el segundo sería tan plano que no crearía ninguna emoción.
Debemos recordar, que el lector recibe la información que nosotros le transmitimos. Hay momentos en que hay que crear una imagen visual, o expresar las emociones que no son perceptibles físicamente. Cuando nos concentramos en mostrarlo todo, la información puede volverse confusa y la idea primordial perderse en ese mar de palabras. Si lees solo las frase del mostrar  en ambos ejemplos como uno solo, descubrirás que hay una abundancia de frases innecesarias, que el autor busca conducir al lector a entrar en un terreno melodramático. No hay peor cosa que el lector se sienta condicionado en su lectura. Por el contrario, si lees solo el contar, descubrirías que la información es tan parca que no produce ninguna emoción o empatía en su lectura. En ambos casos, se trata de una mala aplicación de las herramientas de escritura.
Se nos ha dicho, como ejemplo, que no usemos el contar para describir a alguien. "Juan era tacaño", sino mostrar a ese personaje en un acto de tacañería. Esta es una cualidad no física, por lo que podemos explayarnos en mostrarlo a través de una escena. Por otro lado, se nos ha pedido que no digamos: "Juan es bajo", sino que lo mostremos. Pero ambos casos, deben realizarse con un fin: es informativo o revelador. La información es directa, la revelación ocurre a través de cierto tiempo y condiciones. Si nuestro personaje es recurrente en la trama, podemos revelarlo no solo física, sino su personalidad. Contrario a los personajes de relleno o esporádicos. Cuando describimos a un personaje, sí podemos hacer uso de un lenguaje más descriptivo, siempre que ese recurso sea con fines narrativos.

Juan tenía la mala costumbre de nunca cargar su billetera; con la promesa que pagaría lo prestado, algo que nunca hacía. (tacaño)

La cabeza de Juan no alcanzaba los hombros de los varones de la oficina, pero no permitió que lo vieran como la mascota del grupo. (bajo y de fuerte personalidad)

Juan pidió unos fósforos al vendedor de la tienda, quien rascó su calva al ver que aquél había guardado la cajetilla en su bolsillo. (tendedero pelón, Juan...)
Juan endulzó su café. Mientras relataba la pelea que tuvo con el jefe, hizo añicos el pequeño sobre./ en lugar de/ Juan seguía  molesto con el jefe.
Recuerda:  no siempre debas mostrar, ya que esto podría perjudicar o poner lento el ritmo de la trama o la escena. Mostrar suele necesitar de muchas más palabras que contar. Aprende a dosificar la información, y analizar cuándo es importante crear en el lector la imagen mental de la importancia de un hecho, y cuándo puedes limitarte a transmitirle la información plana y sin decorado que necesita conocer. La ventaja de hacerlo bien, es que el narrador desaparece frente al lector que recibe el mensaje claro y fuerte. Hacer esto bien es indiscutible.
Existe una serie de expresiones que el lector reconoce como contar. Siempre se sugiere modificar esos verbos con el fin de enfatizar la personalidad, ahondar en una situación y hacerlo con fines narrativos haciendo uso del mostrar.  Aquí algunos ejemplos:
  • Verse, lucir, ser o estar (como…): Susana estaba enojada/ Susana arrojó el florero por la ventana.
  • Decidir, proponer, etc: Juan decidió renunciar/ Juan redactó una larga carta de renuncia, mientras disfrutaba de la idea de lanzarla a la cara del jefe.
  • Sentir, percibir, etc: Susana se sentía muy triste por la muerte de Adán/ La perdida de Adán recluyó a Susana al deseo de no hacer nada, el encierro voluntario comenzó a preocupar a todos.
  • Oír, escuchar, ver, oler, etc: Juan quiso fumar al oler el humo del cigarrillo/ El olor a nicotina despertó el deseo de fumar en Juan.
  • Saber, conocer, etc: Juan sabía que Susana estaba deprimida/Juan era consciente de la ausencia de Adán y el desgaste emocional de Susana ante esa perdida.
  • Reflexionar, meditar, etc:  Susana reflexionó sobre sus sentimientos/ Después de un tiempo, fue evidente para Susana del daño que su tristeza le había ocasionado.
  • Darse cuenta, observar, etc: Juan se dio cuenta del error de su renuncia/ Las consecuencias de su renuncia, hicieron mella en Juan.
  • Parecer, etc: La mañana parecía triste/ Esa mañana el cielo se cubrió de cirros grises.
  • Creer, etc: Susana no creía en el Cielo/ Para Susana, no existía ni recompensa, ni castigo después de la muerte.
  • Preguntarse, inquirir, consultar, etc: Juan se preguntó si Susana lo perdonaría./ El perdón de Susana, era para Juan una moneda girando en el aire.
Recordemos, que no es un verbo en si mismo que puede o no usarse, sino el uso que le damos. Contar siempre será una forma pasiva de decir las cosas. El mostrar siempre debe contener la acción del verbo usado. Debemos describir cómo se sienten nuestros personajes al respecto de sus acciones y las consecuencias de ellas. Es importante emplear un vocabulario evocador para describir su estado mental. El lenguaje pasivo no debería emplearse para describir las emociones que el personaje ha sentido o siente. Debemos enfatizar siempre aquello que ahonda en el sentimiento interno del personaje. Las acciones pasivas pueden usarse, con cautela, para describir lo que el personaje hace.

Ante la duda, recordemos que el borrador aguanta todo. El borrador nunca será la obra maestra jamás escrita. Llegar a ese nivel requiere un compromiso serio a la hora de corregir y editar nuestros trabajos. No temamos equivocarnos durante el proceso de escritura. Pensar con obsesión si lo estamos haciendo bien solo cortará el proceso creativo.  Cada escena debe representar algo: Ya sea una acción ejecutada para la trama, o el desarrollo de un personaje. Durante el proceso de corrección, puedes tomarte el tiempo de leer bajo una lupa más autocrítica, ver si esa frase está transmitiendo lo que deseabas hacer. Puedes cambiarlo a mostrar o recortarlo a contar, siempre que sea significativo para la narrativa y la historia tenga la comprensión y fluidez ante el lector. Si has hecho uso de las descripciones con muchos adjetivos, revisa si mostrando una acción es mejor para comprender la personalidad de ese personaje. Recuerda que mostrar siempre es acción, un acercamiento directo a las propias emociones y juicios del lector, haciendo que tenga empatía por lo que se describe. En cuanto al contar, debemos usarlo cuando deseamos informar directamente algo, ir al grano es una forma directa al lector con un pensamiento nuestro más conciso.

Cuando escribo, ya sea un proyecto personal o un relato para el taller, nunca pienso en qué usar, si contar o mostrar. Es necesario que nos conozcamos como escritores; pero sobre todo que estemos conectados con nuestras emociones. Seamos sinceros a la hora de plasmarlas en un escrito. La visualización de una escena, no es solo describir lo que se ve, hay que ahondar en aquello invisible ante nuestros ojos. Tengo por costumbre, escribir en mi mente todo el tiempo. Algunas veces, me descubro a mi misma, escribiendo una escena en una película, no como lo haría un guionista que hace más del lenguaje visual para trasmitir. Hago uso de las palabras, y en muchas ocasiones, descubro que es un poco difícil describir con palabras algo, simplemente es mejor ir por lo más corto y conciso.
Espero que mi experiencia y mi interpretación al Contar y Mostrar, te sea suficiente claro para que tu evalúes la forma en cómo tu analizas y usas este recurso de escritura. Recuerda que todo es aprendido, y mejorar es una obligación.
Cuéntanos si utilizas el método y cómo lo aplicas a tus escritos. Será gratificante y educativo saber sobre otras experiencias. Disfruta del proceso de escritura. ¡Nos leemos!

***
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miércoles, 28 de noviembre de 2018

Escribir en Primer Persona - Cómo no hacer un desastre

Cortesia de PNGTree

Atribución: Graphics from <a href="https://pngtree.com/freepng/ppt-cartoon-characters_1860185.html">pngtree.com</a>



Hace algún tiempo publiqué la más reciente entrada; siendo honesta, no tengo mucho deseos de escribir. He abandonado mis proyectos personales y he dejado a un lado muchos de mis estímulos literarios, incluido el blog.
Pero existe un refrán que dice: "Tripas, Corazón", y significa que en los momentos más caóticos, debemos sacudirnos las malas emociones y sacar fuerzas para salir adelante. Razones siempre existen, en esta ocasión emocionalmente estoy agotada y muy apesarada por una situación irreversible dentro de nuestro núcleo familiar: Un duelo.

Así que me dediqué a buscar qué hacer y decidí eliminar el correo que está ahí solo guardando espacio, (soy del criterio que NO deberíamos guardarlo todo, y mantener la bandeja limpia también es sano). Soy muy fan de las páginas y blogs de escritura, por lo que me encontré con una serie de artículos muy interesantes a los que le dejé una "estrellita" para leerlos más adelante. Entre los cuales encontré algunos sobre cómo escribir en primera persona.
El material a continuación es mi interpretación de esos artículos, con los consejos que ofrecen, basado también en mi propia experiencia. Sin más, iniciemos...


ESCRIBIR EN PRIMERA PERSONA
Comencé a hacerlo desde muy temprana edad, aproximadamente a los seis años, pero lo tomé en serio a los dieciséis. Mi primer intento de novela larga, fue escrita en primera persona. Con el tiempo, fui notando que me gusta más el narrador omnisciente.
En la actualidad existen muchos libros para jóvenes adultos (y muchos autores de esa edad) que utilizan la escritura en primera persona. Es quizá uno de los puntos de vista más utilizados por el momento. Sin embargo, debo confesar que es mi POV menos favorito. Quizá por la forma en cómo muchos lo utilizan; esa "cercanía" se vuelve casi una intromisión y el constante yo-yo me parece absurdo.
Pero... a muchos les encanta. Siempre lo he dicho, la historia debe escribirse cómo debe escribirse. Existen historias que en realidad sí necesitan un POV en primera persona, y otros no pueden sino escribirse exclusivamente con otros puntos de vista. La voz narrativa es importante, y esta debe ser correcta para el buen desarrollo de la historia.

PRIMERA PERSONA, COMO ESTILO DE ESCRITURA

Escribir en primera persona no se trata solo de usar "YO", sino también de cómo se coloca en contexto. Hay una cierta relación entre tu (como el autor), el personaje y el narrador. "Yo" siempre será tu personaje; eso se sabe ¿Pero quién es el autor y el narrador en la relación? La mayoría de las veces, tu narrador es tu personaje. De lo contrario, ¿cómo sería primera persona? La diferencia está en cómo se usa. Así que no te mezcles con tu personaje, a no ser que tu libro se trate de tus memorias.

TU PUNTO DE VISTA NO ES SU PUNTO DE VISTA
Debes recordar, que la narrativa en primera persona solo aparece de dos formas: el narrador testigo, y el personaje principal. Pero ambos son "el punto de vista de alguien que habla en primera persona". Ya sea la experiencia propia del personaje, o la experiencia de otro sobre algo o alguien que relata tales hechos. Los libros de "Juegos de Hambre" con sus múltiples POV en primera persona, o "Las aventuras de Sherlock Holmes" con un narrador testigo. En cualquiera de estos casos, la visión del narrador siempre estará limitada a lo que ve y oye. Todas las referencias pueden ser cambiadas o percibidas diferente a quien es el emisor primario. Tal como un rumor, mientras el rumor pasa de boca y boca, la información final puede distar mucho de la primera opinión. También este tipo de narrador, debe cuidar de no traspasar la delgada línea de la omnisciencia que no le corresponde. Querrás explicar tus pensamientos y no deberías. Puedes describirlos, pero no digas por qué. Aquí hay dos ejemplos:
Estaba frente a mi, comía como si fuera lo último que haría en esta vida. No tenía otra cosa en mente, sino comer y comer. Me asombró ver que aquel plato se vació después de pocos minutos. Poco le faltaba pedirme un tercer plato.
Es necesario no detallar más allá de lo que el personaje percibe, no suponer, ni meter pensamientos que como personas normales, no leemos la mente de nadie, nos es imposible saber. Cambiemos a esta oración:
Se sentó al frente mío, mientras yo le acomodaba el plato de comida. No espero por los cubiertos, comenzó a comer a dedo, usando el pan para remojarlo en el caldo que emanaba la carne. No volvía a ver otra cosa que no fuera aquel plato que se iba vaciando en cuestión de minutos.  Tomó otro pedazo de pan para limpiar cada esquina, mientras entrecerraba los ojos. Me miró con cierta timidez, para volver a ver la  olla que humeaba sobre la estufa.
Solo recuerda que debes mantenerte dentro de lo que el personaje que narra percibe del mundo fuera de él. Trata de no explicar las acciones del por qué actúa o piensa de esa manera; a medida que el personaje se desarrolle, el lector comprenderá muchas de sus acciones.

PUNTOS IMPORTANTES A TOMAR EN CUENTA PARA NO DESBARATAR TU HISTORIA
Es de suma importancia que se analice bien la trama, los personajes y las voces narrativas. Todo esto nos conducirá a crear una historia que sea capaz de capturar la atención del lector e interesarlo de manera que desee seguir leyendo.
  • ¿POR QUÉ MI HISTORIA DEBE SER CONTADA EN PRIMERA PERSONA? Cuando elegimos un punto de vista desde la primera persona (protagonista / testigo), debemos tomar en cuenta que toda la historia debe ser analizada y contada desde ese nivel. Es muy recomendable para los textos en dónde la información debe ser condicionada a la visión de ese personaje, ya sea porque se trata de una historia policíaca, de crímenes, de suspenso o un análisis emocional profundo por parte del personaje. Para una historia romántica, no debería ser "per se" una historia narrada en primera persona, si el o la protagonista no hace un análisis interno de sus emociones, temores o dudas.  Si usamos este POV, éste debe justificar al personaje la razón de hacerlo, es decir, que la trama no permita otro narrador.  En el libro que escribí siendo adolescente, no podía cambiar a ese narrador en primera persona, porque la trama de la historia era que este personaje debía desconocer todo lo que lo rodeaba. A su vez manejar en su psiquis sus miedos, dudas y peleas internas sobre esos acontecimientos. Si no hubiera existido esa "pelea interna" del personaje, otro narrador podría ser usado, con las limitaciones de no revelar más de lo que ese personaje debía conocer (y también al lector), sin afectar realmente mucho sus conflictos internos, ya que no eran "lo primordial".

  • USA LA PRIMERA PERSONA PARA INTERESAR AL LECTOR - Es necesario al usar el POV de primera persona, crear una introducción del personaje que resulta de inmediato atractiva al lector. Se debe crear la empatía (o el rechazo) que deseamos en el lector de forma casi automática. No podemos lograr en un párrafo que sea amado u odiado, pero si que abra esa posibilidad, la curiosidad de saber quién es el personaje, y porqué debemos sentir por él aquello que sentimos. Un párrafo de David Copperfield de Charles Dickens, lo aclara: «Yo era un niño póstumo. Los ojos de mi padre se habían cerrado sobre la luz de este mundo seis meses, cuando los míos se abrieron sobre él. Hay algo extraño para mí, incluso ahora, en el reflejo de que nunca me vio; y algo extraño aún en el recuerdo sombrío que tengo de mis primeras asociaciones infantiles con su tumba blanca en el cementerio de la iglesia, y de la compasión indefinible que solía sentir por ello solo en la noche oscura, cuando nuestra pequeña sala era cálida y brillante con fuego y velas, y las puertas de nuestra casa estaban, casi con crueldad, según me parecía a veces, atornilladas y cerradas contra ella.»

  • QUE LA PRIMERA PERSONA, ABRE LA CURIOSIDAD DEL LECTOR- Cuando hacemos uso de este POV, debemos tener en cuenta que nunca debe ser plano. Estamos tratando con la personalidad de ese "personaje", y las circunstancias que lo rodean. Es por ello, que en el momento en que hacemos la introducción de nuestro personaje, algo debe ocurrir. (Este es un consejo a cualquier inicio, que no ocurra nada es aburrido). Debe, repito, debe ocurrir algo. El lector debe interesarse en lo que ese personaje está narrando. La descripción de cómo está sentado en una banca esperando el tren, no apasiona nada, sino ahondamos en algo "más", aunque la escena en si sea tan tranquila como eso. Por ejemplo: "El bullicio que me rodea, no confunde mis pensamientos. Tengo en claro aquello que he meditado largo rato; pero sigo sentado en la banca de la estación de tren, viendo cómo un ejercito de zapatos se mueven de un lado a otro. Espero el tren de las 11:15, solo faltan tres minutos para que mi vida dejé de ser lo que ahora es..." ¿Qué está esperando el personaje? ¿Al amor de su vida? ¿Abordar un tren hacia un nuevo destino? ¿Espera arrojarse a las vías?

  • REVELAR EN SU JUSTA MEDIDA - En el ejemplo anterior nos cruzamos con un personaje que sabemos que le ocurrirá algo tan drástico, y esas mismas suposiciones nos conducen a otras preguntas: ¿Llegará la mujer que ama?, ¿ese nuevo destino será un cambio positivo?, ¿por qué querría suicidarse y si logrará hacerlo? Cuando hacemos la introducción de un personaje, máxime en primera persona, no debemos abusar al dar información. A todos nos ha ocurrido que nos encontramos a una persona que hace tiempo no veíamos y nos cuenta todo lo que le ha acontecido, al final, nos despedimos y no recordamos la mitad de aquello que nos dijo. Bombardear al lector con información que no pueda asimilar no es prudencial; y mucho menos, estar contando una y otra vez lo mismo. Marca pautas, pero deja información más reveladora, perturbadora o atrayente para más adelante.

  • TU PERSONAJE, UNA VOZ ÚNICA- Siempre trato que cada uno de mis personajes, sean distinguibles por su forma de hablar. Debemos recordar que el lector no "ve" a nuestros personajes. Cuando logramos que sean identificables por su personalidad, (y no el "fulano dijo"), podemos decir que hemos hecho algo meritorio. Es indispensable que la voz del personaje, nunca sea la voz del autor. Cuando el autor imprime su voz, no solo la trasmitirá al personaje principal, sino a cualquier otro. Trata de concentrarte en la forma de hablar de otras personas distintas a ti. Analiza a tu propio núcleo familiar, pese a todos vivir bajo un mismo techo, cada uno tiene un voz propia: son calmados o expresivos, hacen uso de la jerga o son correctos en el lenguaje, usan muletas, tienen manías, etc. Una serie conocida es "Los Simpson", en la versión traducida en español latino, es tan distinguible la forma de hablar de cada uno. La voz inconfundible de Homero, nos hace leer aún los memes con esa voz peculiar. Pero, nuestro lector NO escucha voces, ni ve rostros, pero frases como: "¡¡¡UGHHH!!!" o "pequeño demonio", solo las podemos atribuir a un personaje de la serie.

  • QUE ESA VOZ TENGA ACCIÓN - Así como esa voz debe ser única, también debe ser activa. Las voces pasivas en primera persona, se transforman en texto plano y aburrido. Recuerda que aunque estamos "leyendo" las experiencias e impresiones de un personaje, éste no debe porqué ser pasivo, inactivo. Trata de evitar la voz pasiva en tus oraciones, es necesario el uso de todos los sentidos cuando escribes. Tenemos la costumbre de escribir tal y como contamos a una persona una experiencia: «Estaba esperando el autobús, pero me fijé que olvidé el celular». Esa es una oración pasiva. Las voces activas, denotan movimiento, acciones, reacciones, etc. «Caminé hasta la estación del autobús. Acomodé la mochila a mi espalda, mientras buscaba a palpo la billetera en el bolsillo trasero. Tuve la sensación de haber olvidado algo; por lo que comencé a tocar todos mis bolsillos y hasta en los de la mochila. Un gesto de molestia fue obvio, que acompañado con un suspiro molesto, hizo volver a una mujer que también esperaba. Debía regresar a casa, había olvidado el celular en la mesa de noche.» Si te fijas, la primera es cómo lo relataríamos a nuestro familiar que nos ve regresar a casa, pero la segunda es la forma cómo se crea una "ambientación" en un relato. El consejo de mostrar y no contar, se aplica en muchas situaciones (a veces, vale solo "contar"). Mostrar introduce al lector a "vivir" lo mismo que el personaje, lo obliga a pensar un poco más, imaginar las acciones, la sensación. Cuando se escribe un texto largo, no se debe ser tacaño con las descripciones, si estás logran hacer empatizar al lector.

  • QUE TU LECTOR SIENTA TU CONFIANZA - Una de las ventajas del POV en primera persona, es que el personaje puede exponerse ante el lector. Puede ocultar información ante los demás personajes, pero no al lector que le sigue los movimientos.  Compartirle esos secretos y revelaciones íntimas crean curiosidad. Como lectores, dejarse llevar por la confianza del narrador nos hace sentir parte (e incluso ser cómplice) de algo importante. En muchos casos, el lector puede sentir esa intimidad de forma agradable, como cuando el personaje "ama en secreto" a alguien, o desconcertarlo cuando el personaje es un criminal y nadie lo sabe, como en el libro de "American Psycho".

  • APRENDE A ELEGIR TUS PALABRAS - Así como expresamos el mostrar y el contar, debemos aprender a eliminar palabras innecesarias en la narrativa en primera persona. Como comenté al inicio, algo que me ha molestado mucho de esa narrativa es el exceso del yo-yo que tienden muchos autores al escribir. Cuando comienzas a usar ese yo-yo, el lector no deja de ver al personaje, y a su vez al autor detrás de él. Debes hacer un "filtro" de esas palabras que hacen que el lector lo perciba de esa manera. Muchas veces nos pasan inadvertidas, pero a medida que nos ejercitemos en revelar y encontrarlas, las descubriremos con mayor facilidad. Un ejemplo de ello es: «Yo vi un sendero empinado y verde, hasta la cima", corrijamos ese texto del "personaje" e involucremos al lector "El sendero era empinado y verde hasta su cima". En el primer caso, estamos viendo al personaje ver el sendero, en el segundo, obligamos al lector a ver lo que el personaje ve, que es distinto. Recuerda, evita el YO siempre que puedas, en el primer ejemplo, cuando hagas uso de los verbos limitate a dejarlos sin el artículo: "vi", en lugar de "yo vi". Recuerda que todas las palabras tienen su razón de ser, no es necesario que siempre-siempre pases por el filtro cada oración que escribas. Hay frases que son necesarias, aun con la repetición de palabras, cuando se quiere enfatizar un hecho, por ejemplo: « Veo las repisas y veo el mostrador, pero no veo el espejo". Esto describe el acto de ver de manera explícita: podría escribir 'Las repisas están ahí y el mostrador pero no el espejo', pero la frase anterior transmite  más la frustración del personaje al no encontrar lo que está buscando. Hay un sentido más agudo de los ojos del personaje vagando sobre ese mueble sin encontrar lo que busca.

  • PRESENTE A OTROS A TRAVÉS DE SU PRIMERA PERSONA - Recuerde que la narrativa en primera persona, debe introducir todo lo que acontece alrededor de ese personaje, incluidos los demás personajes de la historia. El hecho de que esté comenzando su historia con la perspectiva en primera persona de su personaje principal no significa que el enfoque deba estar solo en él. Cree intriga haciendo que tu protagonista se refiera a un personaje secundario en su apertura. Si su personaje principal menciona a otro miembro del reparto de tu novela que aún está por aparecer, los lectores anticiparán el desarrollo de tu historia y las nuevas entradas y salidas que esa historia puede contar. Nunca minimice a otros personajes frente a su personaje principal en primera persona. No todo debe girar alrededor de ese personaje, pese a que sea su "visión" de ver las cosas. Hay una frase que dice: "La verdad existe según el ojo que la ve". Así como nosotros tenemos una idea de alguien, tu personaje también puede tener su propia visión, más no ser esta la verdadera. Trate que sus personajes revelen sus verdaderas personalidad, aun fuera de la versión que el protagonista puede tener. Por ejemplo, una chica es el personaje principal (primera persona) y ella no gusta de otra persona en su oficina, a quien cree es un "lamebotas", pero solo es su percepción. Pongamos el ejemplo: «Nicolás estaba en la fotocopiadora desde hacía mucho rato. Parecía que le gustaba perder el tiempo con todas las secretarias, haciéndose a un lado para que ellas sacaran "una fotocopia", mientras él dejaba a un lado el informe de quien sabe cuántas páginas. Esa sonrisa que arrugaba sus ojos, mientras saludaba a todos. De nuevo retiró las hojas de la máquina para que la nueva jefe de operaciones, Stella, sacará unas copias. Esa actitud sumisa no me convencía, algo se traía entre manos. La aseadora arrastraba el carrito de limpieza y él se volvió a sostenerle la puerta; un gesto que Stella no vio por haberse marchado. Una "caballerosidad" sin testigos; aunque él parecía un bobo que nunca dejaba de sonreír.»

  • ANTE LA DUDA, RECUERDA QUE SOLO ES UN BORRADOR - El borrador o primer escrito puede contener todo tipo de errores, ya sea porque hemos cometido errores ortográficos, de redacción o carece de un esquema de la trama. Debes recordar que todas las historias se dividen en capítulos y a su vez en escenas. Mucho material puede o debe ser eliminado sino aporta nada sustancial a la trama, es un relleno innecesario o está mal estructurado. Es importante saber elegir la voz narrativa y el punto de vista de las historias. Si tienes la duda si tu trama puede sostenerse con un narrador en primera persona, puedes optar por tomar una escena ( o un capitulo si no es muy largo) y modificarlo a otro tipo de narración. Recuerda que puede existir el narrador omnisciente con puntos de vista múltiples, el omnisciente total con un solo punto de vista. Aprende a conocer todos los tipos para que así puedas buscar el indicado para tu historia. Si te interesa saber o ahondar sobre este punto, visita en antiguo enlace sobre "Puntos de vista y la voz narrativa".
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lunes, 6 de agosto de 2018

Escenas - Las perlas de los capítulos (Serie 1/2)

Tengo un afán por contar historias, aunque sean tan triviales, cómo el porqué se me ocurrió escribir una entrada. Y está fue inspirada por la historia de una ostra que en su interior contenía un enorme numero de perlas de varias formas y tamaños.
Pensé en el sufrimiento de la pobre ostra, tener una invasión de tantas perlas dentro de su pequeño cascarón y lo incómoda que debió sentirse tanto tiempo mientras se formaban en su interior. Honestamente, odio las perlas, porque el pobre animal es muerto por la vanidad de la gente. Me parece un negocio cruel... como lo es la industria peletera y la de cuero. (Pero no voy a sermonear, así que aquí me detengo).

miércoles, 11 de julio de 2018

¿Prosa de colores? Azul y Beige. Conócelas

Unos días atrás publiqué sobre la "prosa púrpura/violeta/morada/lavanda" en la entrada en donde desmadejamos qué es y el riesgo de usarla. Si no has leído la entrada, dale click sobre esta entrada.
Hoy, analizaremos los otros dos "colores" que son muy usados entre los literatos de habla inglesa para expresar algunas formas de narrativa: La Prosa Azul y la Prosa Beige.

martes, 3 de julio de 2018

Agujeros en las tramas (Plot Holes): Qué son, cómo evitarlos y solucionarlos

Lo usual es siempre hacer una entrada inspirada en algo que me ha pasado. Esta vez no tengo el deseo de explayarme, ni contar cómo surgió la idea; pero si resumo el tema es que ya lo han leído en el título de esta entrada.
Durante mucho tiempo, yo les llamaba "incoherencias", hasta que descubrí que tiene un nombre asignado, algunos le llaman Agujeros de trama,  Hoyos de argumentación o los Plot Holes. Para esta entrada usaré el término Agujero de trama.

Cortesia de BBC Imagen

Analicemos, entonces ¿Qué son los agujeros de trama?
Según Wikipedia: «En la ficción, un agujero de la trama, es una brecha o incoherencia en una historia que va en contra del flujo de la lógica establecida por la misma en la historia. Tales incoherencias incluyen cosas como eventos ilógicos o imposibles y declaraciones o eventos que contradicen los eventos anteriores en la historia. El término también se aplica más libremente a los "cabos sueltos" en una trama: elementos de la historia con líneas laterales que permanecen sin resolver al final de la trama.»
Para el lector es: ¿Qué pasó con la carta misteriosa que tenía el abogado? ¿De dónde salió ese tío que le heredó esa fortuna? ¿No es que era la hermana muerta y ahora es la tía perdida?... etc., y las preguntas que el lector no satisface, no encuentra lógica, y/o se pierde con las explicaciones o la falta de ellas por parte del autor.
En el lenguaje del escritor, es cuando éste ha dejado en su historia una brecha o inconsistencia que crea una contradicción/duda que no puede aceptarse con ninguna explicación. Estos se ven como parches en una historia y el autor debe evitarlos si desea una historia creíble y realista. Sin embargo, común en algunos géneros como la fantasía y el horror, entre otros, los huecos en la trama son más aceptables, para mantener al lector ignorante de ciertos acontecimientos de forma consciente por parte del autor, pero cuando es una errata del escritor, el lector no suele perdonarlos.


Cómo se traduce esto en un escrito. veamos ejemplos.

Voy a asumir que la mayoría de ustedes vieron la Saga de The Matrix, para poder usarla como ejemplo (si no la han visto, advierto que hay spoilers): Esta película de ciencia ficción, nos abre la posibilidad de reconocer que no vivimos en un mundo real, sino uno ficticio. Se expone que hace muchos años atrás, las maquinas se rebelaron contra la humanidad. Para tratar de vencerlos, los hombres idearon que si estos no recibían más luz solar, su fuente de energía, serían vencidos. Más ellas de alguna manera lograron capturar a los humanos, e instalarlos en unas plantas especiales, algunos desde su nacimiento, para que la bio-energía nuestra, les sirviera a ellos como nueva fuente de poder. La finalidad de la Matrix no era sino una realidad virtual filtrada a esos seres humanos que no se veían esclavizados, sino viviendo una vida normal como cualquier mortal. Una vez que eres rescatado de la Matrix, solo puedes "reingresar" a la misma a través de insertarte un cable conector directo al cerebro, en una silla especial, y que el Operador, te envíe a la Matrix según algunas coordenadas; para salir del mundo virtual, debes hacerlo usando un teléfono y llamando al Operador. La incoherencia con respecto a esto es el personaje de Cypher en Matrix Reloaded, quien a cambio de una nueva identidad dentro de la "Matrix" traiciona a sus amigos con uno de los agentes  Smith. La pregunta es: ¿Cómo logro infiltrarse solo a la Matrix sin la ayuda de nadie (insertarse ese tubo siempre se vio doloroso y "asistido") y sin un operador que lo enviará al lugar correcto; asumiendo que podía crear de antemano las coordenadas...? ¿Cómo salió de Matrix sin llamar al Operador? El espectador caprichoso, puede sacar una lista larga de las incoherencias en la saga; pero por ahora, nos quedamos con este único ejemplo.

Un ejemplo ficticio, en una novela, sería: La historia que trata de unos ladrones medievales (sí, esa época que le gusta a tanta gente), que son testigos de que Lord Selphych ha traicionado al Rey, secuestrando a la princesa, con el fin de matarla en medio del bosque. Uno de los ladrones la reconoce y sabe que vale más viva que muerta; por lo que la rescatan. La trama es, regresar a la princesa al palacio y evitar que el Lord los encuentre en el camino y los mate a todos.  Ya con esto podemos ver que existen muchas incoherencias; para empezar, ¿Cuánto pueden tardar en llegar del punto A al punto B? Una mañana, un día, una semana... ¿Cómo y cuando se entera el Lord que ellos la han salvado y que irán a dejarla sana y salva al castillo del rey? ¿Por qué unos ladrones, que seguro hay precio por su cabeza, rescatarían altruistamente a la princesa?

Con una trama tan simple, se pueden encontrar una serie de incoherencias. Cuánto no más con tramas más complejas, que pueden hacer caer al autor en un rosario de agujeros de trama que arruinarán su historia. Por ello, es necesario, que siempre se tome en serio la "pre" escritura, es decir, crear la trama y tomar nota de ello, así como  todas las subtramas que nuestros escritos van a desarrollar.


Puntos a considerar:
  • Clara estructura del argumento: debemos tener las ideas claras de sobre qué va la historia. En nuestra mente existe, el principio, el medio y el final. No es que sepamos toda la historia, ya que muchos la desarrollan mientras escriben; pero si tenemos la línea clara sobre qué, cuándo, quiénes, cómo, y porqué ocurren los sucesos en la historia, y el final de todos ellos.
  • Notas y más notas: para crear la estructura del argumento, necesitaremos hacer uso de las fichas. Un borrador de la idea principal puede ser un buen arranque. Mientras más personajes tenga la historia, con subtramas anudados a la historia principal, más información deberemos tener a mano. Es importante resaltar aquellos datos relevantes dentro de las tramas, y desarrollar concienzudamente la introducción, el nudo y el desenlace de las escenas/capítulos/novela en si mismos.
  • Claridad y fluidez: uno de los errores de la escritura extensa, o  aquella complicada, es saber amalgamar toda la información. Si bien son necesarias las élipsis o flashbacks, la narración informativa (evitemos el infodomping), y la trama propia de la historia, todo debe fluir de forma natural. Explicar en exceso es tan malo, como no explicar nada; por lo que la claridad es fundamental para que lo que escribimos llegue al lector sin demasiado adorno o la carencia de información necesaria.
  • Credibilidad y realismo: sin importar si nuestro género es realista, de ciencia ficción o fantasía, no podemos hacer uso del Deux Ex Machina, como el rompimiento de leyes físicas sin una justificación creíble. La información contenida debe ser coherente con los tiempos y la historia. La preparación de la creación los mundos es indispensable, por lo que la investigación es un paso que no se puede saltar.
  • Fidelidad a la historia y al personaje: cuando rompemos ese círculo es muy fácil caer en los agujeros de trama. Tanto la historia, como los personajes, no pueden romper su propia naturaleza. Es muy recomendable las fichas de personaje, en donde anotaremos las intenciones y motivaciones de cada uno, así teniendo en mente esto, será más difícil salir de ese parámetro.
  • El final coherente: si no tenemos una historia lineal, es muy probable decepcionar al lector si durante todo el trayecto de la trama, para que el final no sea congruente con todo lo relatado.
Estos consejos son útiles cuando estamos en la pre-escritura, nos servirán para adelantar un paso a tratar de evitar dejar agujeros de trama, si tenemos un plan trazado. Pero muchos de nosotros, ya tenemos proyectos escritos y finalizados, así como otros que están en proceso de escritura, desarrollando la trama con muchos capítulos avanzados.


Qué hacer para solventar los agujeros de trama o argumento en un escrito en proceso o concluido
Ante todo calma. Todo lo que escribimos, debemos considerarlo "borrador". El proceso de corrección es también parte del proceso de escritura, y no debemos temer llegar a ese punto. Muchos no contamos con un editor que cada tanto recibe una escena o un capítulo que nos pueda indicar qué debe ser modificado, así que nosotros mismos debemos ejercer esa función en muchos casos. Por lo que debemos considerar algunos puntos.
  • Identifica la causa: durante el proceso de re-lecturas, debes analizar si todo tiene una explicación. Tú conoces tu historia, no así el lector que llega a ese punto X. Si este punto en cuestión genera preguntas, estas deben de tener una respuesta lógica. Por ejemplo: Los ladrones que han rescatado a la princesa, se roban los caballos de los soldados que han matado; pero en otra escena, indicas que la princesa cabalga con el ladrón que la reconoció. ¿Por qué? ¿Llevan los otros caballos como alimento, como trueque o venta? ¿Desconfían que ella huya de ellos? ¿¡La princesa no sabe montar!? (aunque es parte de su educación aprender a hacerlo). ---> Cada pregunta debe llevar del punto A al punto B. Si llevan los caballos como comida, trueque o venta significa que estarán muchos días viajando hasta llegar al reino. Esto debería responder a una pregunta previa entonces, porqué el Lord llevó tan lejos a la princesa para darle muerte, etc.
  • Identifica los hechos: las tramas que hemos escrito contienen escenas que para el lector tienen acciones ilógicas. Siguiendo nuestro ejemplo: Los ladrones han rescatado a la princesa y huyen con ella, escondiéndose en el bosque. En un punto, se dan cuenta que el Lord ha enviado a unos caza recompensas detrás de ellos por lo que se sienten atrapados. Es importante revelar al lector, de alguna manera, que uno de los soldados no murió, o previo a su muerte, dio aviso al Lord. En el caso de un narrador en primera persona, se deberá recurrir a una escena donde los ladrones se enteran de esto (digamos que el ladrón líder es quien relata), cuando un campesino desiste de comprarle el caballo porque sabe que son del Lord y que ha escuchado el rumor de los caza recompensas ---> Volvemos a responder punto A a punto B. Este campesino es de fiar y por ello lo revela, o por su parte es uno que quiere la recompensa y desea tenderles una trampa, etc. Para el narrador omnisciente, se debe incluir una escena en donde ese soldado da parte a alguien que debe dar aviso al Lord de lo ocurrido. Siempre debes pensar en todos los escenarios posibles del porqué se toma esa decisión y no otra: es decir, ¿tienen conocimientos, recursos o ayuda que pueden usar para escapar? ¿Qué hace que el medioambiente sea tan ineludible? ¿Qué está haciendo el Lord para perseguirlos, pisarle los talones, pero NO dar aún con ellos? ¿Qué detiene a los caza recompensas? Con todas las preguntas existentes que hacen ese agujero en la trama, hay que elegir lo que debe ser cambiado, sea adicionando o incluso eliminando. Hasta llegar a la conclusión que esa situación es es la más indicada para la historia.
  • Adiciona lo que haga falta: Cuando el autor escribe sobre la jugada, es mucho más fácil realizar agujeros de trama, porque se concentra en "esa" escena y no en el todo de la historia. Es por ello que es muy importante que todo cuente. Cuando ya tienes algo escrito, la resolución de un conflicto "imposible", debe de tener coherencia. Volvamos al ejemplo: el ladrón se separa de su grupo con la princesa y otro de sus compañeros; mientras los demás trataran de despistar a los caza recompensas. Hay una cueva que muchos creen está maldita, el que entra no sale, pero deciden atravesarla porque es el único camino. Lo primero que pensará el lector es qué una cueva no conduce a ninguna parte, pero descubre que si salen de ella, a un río, por lo que pensará es un Deux Ex Machina. Pero el autor, desea que su historia tenga una cueva, capricho, gusto, lo que sea.  El autor debe ser capaz de demostrarle al lector qué esa cueva fue una buena decisión, y que nuestro ladrón sabe lo qué hace. Digamos, porque ha sido anteriormente una ruta de escape que ellos han usado para huir de las autoridades, y la gente, por la mala fama de la misma. Sus grutas están marcadas, posee un mapa, o las conoce como la palma de su mano. Y su finalidad es llegar al río, donde ellos han escondido una barcaza que les servirá para avanzar más rápido que a caballo; además porque el Lord y sus cazadores no pueden seguir la pista sobre el agua. Esto sería mucho más creíble que encontrar la salida de sopetón, llegar a un río donde algún pescador ha dejado su barcaza amarrada en la orilla, mientras ha ido al baño... y como son ladrones, les es fácil robarla. Si te toca reescribir, adicionar información deberás hacerlo, ya sea como un dato previo en otra escena o la explicación del plan. Es posible que tenga que recorrer un largo camino, tenga que agregar grandes pasajes para dar a la solución una historia de fondo satisfactoria, pero hay muy pocas situaciones tan imposibles que no puedan explicarse.
  • Cuando no se puede explicar lo inexplicable: manos de tijera. Si existe una escena con un agujero de trama y no hay forma de arreglarlo, se debe considerar eliminar esa situación de su historia. Cuando el lector percibe un agujero en la trama, ve al escritor detrás de la historia, y comenzará a estar más atento, por lo que es poco probable que pueda volver a aceptar el mundo ficticio. Debes tomar esa escena o situación y reescribirla desde cero. Eliminar de raíz aquello que provoca el agujero de trama, elimina el problema. Tienes la oportunidad de reinventar diferentes opciones. Imaginemos, nuestro ladrón y compañía no entran a la cueva, se desvían por un sendero entre las montañas, mientras sus compañeros, sueltan a los caballos extras en otra dirección, a uno de ellos le han atado los guantes de la princesa para despistar. Mientras ellos retoman el camino hacia un punto de encuentro.
  • Cuando no se puede explicar lo inexplicable: distrae. Tal vez meterle tijera no sea algo que desee o pueda realmente hacer. Desea esa cueva, la necesita (porque en lugar de ser como Ali Babá y los cuarenta ladrones, se han visto orillados a refugiarse en ella, porque pese a la maldición, tuvieron que huir de unos campesinos que trataron de darles captura a sabiendas que ellos hasta ahí no los perseguirían), pero no sabes cómo resolver la imposibilidad de salir de un lugar "maldito". Distrae al lector. ¿Cómo lo logra? evitando que siga buscando una respuesta lógica al ¿cómo? Creando otro conflicto-emocionante, que a su vez, conduzca a una resolución más aceptable para el lector, o también una explicación vaga adicionada con algo emocional, puede producir empatía. Veamos los escenarios: conflicto-emocionante. El ladrón, su compañero y la princesa, huyen de los campesinos, es ella que no conoce la leyenda quien entra primero, ellos pese a que lo saben, no pueden dejarla sola. Los campesinos discuten si entrar o no, desistiendo porque un ruido y un viento helado sale de la boca de la cueva. Adentro, ellos se pierden entre los pasadizos, buscando a la princesa hasta encontrarla en medio de la oscuridad. Valiéndose de las herramientas que llevan entre todos, encienden una antorcha en busca de otra salida, haciendo planes de escape o enfrentarse a los hombres que les esperan afuera. Pasan las horas sin éxito, la cueva cada vez es más helada y oscura, y un viento desconocido les apaga la antorcha con un tremendo silbido. Descubren que hay un hilo de luz, al acercarse ven un agujero en la roca por donde el viento sopla, descubren que pueden salir de ahí, para enterarse que esa salida es una pendiente de tres metros de altura. Ahora el lector, no sentirá sino el conflicto que ellos están atravesando y los peligros que conlleva escapar por esa salida. (Y hay que sacarlos ahora de ese conflicto de forma creíble). En el escenario: empatía. Se deberá apelar a las emociones del lector, a aquellas cosas que damos por hecho, recurriendo por ejemplo a la fe, el destino, la intuición, las creencias, etc. Tenemos a nuestro grupo, huyendo de los campesinos. Los persiguen hasta la cueva, pero no entran a ella por las leyendas (ahí apelamos a las creencias de ese mundo). Los ladrones y la princesa, se adentran esperando que aquellos se marchen, pero siguen escuchando sus voces amenazadoras, por lo que buscan otra salida. Al no encontrarla, la princesa se asusta mucho, y lo único que se le ocurre es rezar (las creencias de ella), los ladrones incrédulos siguen buscando la forma de cómo salir por su propia cuenta. El líder sigue "sus instintos", las pistas que la propia piedra le indica, está más firme, más caliente, hasta que ven una luz; por lo que logran salir de ahí...
  • Apóyese en la lectura de otros: En la medida que pueda, apóyese en lectores Beta. Preferiblemente aquellos que están acostumbrados a leer el genero de su trabajo. Un lector que sus libros favoritos sean los de Sherlock Holmes, no se creerá la magia de su mundo de fantasía, o el que lee realismo político, aceptará la rendición de una novela rosa. Busque el lector según su nicho, al estar más familiarizado con el género, le ayudará a detectar los agujeros en la trama y podrá sugerirle soluciones. Tenga confianza en el lector.

Por mi refranera tradicional familiar, apelaré al dicho; Mas vale prevenir que lamentar. En la medida que su historia sea lineal, que reconozca que los detalles cuentan, conocer a fondo la historia y a los personajes, junto a la investigación que es necesaria, todo el conjunto será un cinturón de seguridad. Cuando conocemos los peligros, tratamos de evitarlos, aunque los accidentes suelen suceder. Por lo que conocer qué hace un agujero de trama, nos ayudará a tratar de evitarlos; pero es muy probable que con esas revisiones concienzudas, encontremos algún bache en la historia; por lo que espero pueda recordar alguno de los consejos aquí detallados.

Espero que esta entrada le sea de utilidad, le inspire y motive a sacar lo mejor de usted, a que aprenda a dedicarle a esa pasión tan hermosa como son las letras. Siempre digo, que quien ama escribir, no puede dejar de hacerlo. Descubra su pasión, persiga sus sueños, y nunca ponga en su boca la expresión: No puedo.
Les invito a que nos cuente sobre sus experiencias en la caja de comentarios, será genial saber de ustedes.
Un abrazo y hasta la próxima. ¡Nos leemos!
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