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sábado, 15 de julio de 2017

Verdades dolorosas que necesitas saber antes de escribir tu primer libro



OK, siempre he dicho que copiar y pegar el trabajo de otro, no es lo que yo considero correcto a la hora de escribir en un blog… pero he estado fuera del blog por tres semanas sin nada publicado, cuando al fin me he sentado a ver, estudiar y analizar algunos puntos que deseaba compartir con ustedes, y me ha llevado el arrebato de la inspiración… casi con mil doscientas palabras (escribiendo directo en la página del blog online)… y  se ha ido la luz eléctrica. Me he quedado con todo en el aire y he comenzado a recordar lo que escribí. La energía regresó y he empezado a darle búsqueda a todo lo que estaba leyendo, analizando y estudiando, para darme cuenta que volver a empezar me iba a tomar una enorme cantidad de tiempo, y eran pasadas las tres de la mañana. Decidí dejarlo para después.

Pero, he estado pensando que no he escrito nada para el blog, estaba leyendo algunas cosillas, y viendo videos (siempre termino viendo videos de gatos en YT) y pensé: ¡Suficiente! Escribe para el blog. Así que he decido no leer, analizar y estudiar una serie de páginas, libros, experiencia ajena y propia, para escribir esta entrada. No, estoy perezosa y son casi las cuatro de la mañana, así que haré trampa.
Y he encontrado un blog (en inglés) que me ha llamado mucho la atención: becomeawritertoday.com, que maneja Bryan Collins, en donde él ha hecho un listado de “Siete verdades dolorosas que debía saber antes de escribir mi primer libro”. Y por lógica me captó la atención. Así que haciendo el 50% de la tarea, mencionaré los mismos puntos que ha hecho Collins, y los adaptaré a lo que ha sido mi propia experiencia.

1-      Es más fácil hablar de un libro que escribir uno.
Collins: Según detalla él en su blog, un compañero le ofreció un porro de marihuana después de un partido de futbol, cuando era adolescente;  pero él lo rechazó diciéndole: « ¡Las palabras me ponen arriba!» Solo tenía doce años. Su primer intento de escribir fue a los diecinueve, pero no escribió más de cinco páginas. Según su experiencia, él podía aburrir por horas a sus amigos, relatándole todas las ideas que tenía de un libro… pero era incapaz de sentarse y escribir algo en media hora. Y no fue sino pasados los veinte años que él comprendió que escribir es un trabajo duro que hay que hacer.
K. Marce: En mi caso me pasa todo lo contrario, soy la peor promocionadora de mis propios escritos, de hecho he confesado por aquí y allá que no escribo para nadie, sino para mí misma. No hablo de mis proyectos literarios, ni hago planes de qué vendrá a futuro. Mi familia sabe que escribo, pero ninguno de ellos me ha solicitado leer nada mío alguna vez (bueno solo mi hermana menor, ¡pero no sé si lo hizo!). Ha sido muy pocos (¡¡¡2!!!) con quienes he compartido mis escritos. Y son personas que viven fuera de mi país… aunque no me molesta la crítica o las correcciones, porque las valoro de verdad. Por ello me uní a un taller literario en la web. Ahí, por lógica no escribo igual a lo que yo llamo proyectos personales; pero me da la oportunidad de salir de mi zona de confort. Sin embargo tengo un enorme problema, escribo como desquiciada durante días y días, desvelándome (como hoy) para luego caer en un letargo de desear dormir todo el día, ver mi PC es saber que volveré a desvelarme, sea escribiendo, aprendiendo técnicas y todas esas cosas. Claro, quizá con la misma experiencia de Collins, que lo he aprendido es que escribir requiere mucho trabajo y voluntad,  porque tengo más de veinte años…

2-      Hay algo más a escribir un libro que… escribir:
Collins: El ama leer, y piensa que es probable lo sea para todos los escritores; pero él buscaba convertirse en un periodista, que leía sobre todo ficción. Le era muy cómodo leer este tipo de literatura y no aquella relacionado con su objetivo; lo hacía sentirse dentro de su zona de confort.  Ahora comprende que una lectura ligera no es significativa para una persona que no está involucrada con las palabras y las ideas; pero esto es veneno para quien aspira a ser un autor. Para él, si se desea ser escritor, se debe leer e investigar como parte de ese trabajo. Leer fuera de la zona de confort, leer autores que admiras y que detestas. Tomar notas es importante y aprender a arreglar tus ideas antes de iniciar con la escritura de tus libros. En su criterio, si fallas en alimentar tu mente, no puedes tener una expectativa de calidad que te sirva con tus ideas cuando te enfrentas a la página en blanco.
KM: Estoy de acuerdo con él, y debo decir que tengo una fascinación por investigar, me encanta hacerlo. Es una de mis partes favoritas a la hora de preparar una idea, una escena, un concepto o la columna vertebral de un libro. Siempre lo recomiendo, porque es tan notorio cuando lees un trabajo pobremente investigado, que da pena seguir leyendo… Y es ahí en donde yo fallo. Tengo la ligereza de rechazar todos los libros que no me capturan de inmediato. Soy terriblemente despiadada para dejar de lado un libro al primer error de investigación que salte a la vista. Soy quisquillosa con los detalles y me irrita mucho las inconsistencias. Así que no leo a los textos que detesto (no digo que detesto al autor, porque nunca creo que será así). Por eso me mantengo alejada de plataformas como Whatpad, en dónde nunca me he topado con algo que merezca mi tiempo para concluir su lectura. Me limito a leer a los clásicos, los autores reconocidos, los libros que todos aman… Y ese es mi gran pecado, porque debo ser más abierta a las lecturas que no están dentro de mis preferencias. Ahora, que estoy en el taller online, leo  el trabajo de mis compañeros. Muchas historias con géneros que nunca me habían apetecido y los trabajos de taller que nos envían cada mes, nos hace entrar a senderos que no estamos acostumbrados. Eso me ha abierto un poco mi abanico, ya no soy tan selectiva, disfruto de lecturas que nunca hubiera seleccionado a voluntad. La lectura variada de verdad te abre la mente, y la recomiendo mucho para todos los que aman escribir, se aprende y mucho.

3-      El día es tuyo para desperdiciar o aprovechar:
Collins: Él lo confiesa como su sucio secreto: La procrastinación. Dejar todo para después. Porque aunque haga mucho durante el día, como leer sus correos, llamar a su empresa telefónica y meterse a Amazon, al final del día no ha logrado escribir 500-1000 palabras. Deja pasar el día y con algo de suerte, puede pasar una hora para escribir algo, un poquito. Pese a los esfuerzos de hablarse a si mismo frente al espejo y reclamarse: “No seas perezoso, ve y escribe”, no funciona tan fácilmente. Confiesa que le tomo años comprender que cuando escribe, ese momento es el más importante del día, es un trabajo y por lo tanto debe evitar la mayor cantidad de interrupciones. Dejar todo para después: leer el correo, estar en sitios sociales online, ver las noticias, etc.
KM: Estoy de acuerdo en él con algo: No puedes dejar la escritura de lado si de verdad quieres ser escritor. Pero un hombre puede dejar de lado todo lo que él ha mencionado…porque es hombre; no así una mujer. Y no me refiero a esas “interrupciones” de sitios sociales en Internet, ver gatitos en Youtube y dejar de textear por el Whatssap… No, porque son cosas que podemos dejar para después. Es mucho más fácil para un hombre que desea escribir (y que también trabaja fuera) aprovechar esos espacios de tiempo libre. Pero muchas mujeres, trabajamos fuera y dentro de casa. Es muy difícil dejar de lado el desayuno de tus hijos, o tus deberes como empleada en una oficina, no ir por los chicos al colegio o no ayudarles con sus deberes; y para las que no tenemos hijos, hay un sinfín de actividades hogareñas que no podemos evitar: hacer el supermercado, la lavandería, los platos, la casa, el perro… Las mujeres, científicamente comprobado, trabajan más que un hombre. En mi caso, renuncié a mi trabajo que me consumía hasta dieciséis horas de labores diarias, incluidos los fines de semana. Si, era una work-alcoholic, una perfeccionista y con más trabajo que cualquiera (Organizadora de eventos). Aunque amaba mi trabajo, decidí dejarlo por mi paz mental, mi salud física y mi vida familiar. Y al fin pude decir: «Tendré tiempo de escribir…»,  pero no ha sido así. Ahora estoy 24/7 responsable de mi casa, mi padre enfermo y dos mascotas que tampoco dan respiro. Siempre estoy haciendo algo, transformando una habitación, haciendo alguna manualidad, y tratando que el día dure más de veinticuatro horas.  Pero Collins, tiene razón. Hay que darle la importancia  a las cosas que tienen importancia. Ya no hago lavandería todos los días, sino dos veces a la semana. Y procuro terminar los quehaceres del hogar a determinada hora, para poder avanzar el resto del día en otras cosas, y cuando veo que mi día no me ha alcanzado para escribir… ha sido porque yo he dejado ese tiempo y lo he malgastado en otras cosas. Soy un búho, siempre he sido más activa mentalmente en la noche, y físicamente activa por la mañana. No es raro encontrarme a las diez de la noche sentada frente la computadora leyendo, corrigiendo, investigando y escribiendo hasta que escucho las aves que anuncian el amanecer. En este momento, mientras escribo esta entrada, son las 4:30 am y debo estar levantada a las siete para preparar el desayuno. Simplemente, debo concentrarme en hacer las cosas de tal manera que todo encaje sin que mi salud se comprometa. Espero lograrlo.

4-      Debes escribir todos los días. (Incluso cuando no te pagan por hacerlo)
Collins: Según su experiencia, el laboró en una carrera que no tenía nada relacionado con las palabras o la escritura. Por ello, le era muy difícil encontrar el tiempo para escribir a diario. Intento hacerlo luego de llevar a la cama a sus hijos, pero al día siguiente le costaba mucho levantarse para ir a la oficina. Eso lo llevo a tomar la decisión de dejar su libro para “después”,  aprovechar el fin de semana.  Él razona que hay un problema con ese pensamiento: Cuando se sentaba a escribir, no lograba recordar dónde lo había dejado o darle coherencia a sus pensamientos, no encontraba las palabras para expresarse. Y era aún más caótico si un fin de semana no lograba llevar a cabo esa rutina.  Fue un problema para él, porque no tenía una rutina de escritura que encajara con su trabajo y la familia.
KM: Como mencioné en el inciso anterior, es muy difícil establecer reglas cuando hay muchas responsabilidades. Pero todo tiene un límite. En mi caso, cuando mi madre vivía y ella me miraba en la computadora, yo le decía: “Estoy escribiendo”; y ella respetaba mi tiempo. Ahora, sin mi mamá y con tanto que hacer, tengo muchas interrupciones porque mi padre no comprende que hago en la computadora, no es un hobbie, es un trabajo. Así que como mencioné, el tiempo o lo hago yo, o nadie va a dármelo. Tengo la costumbre de realizar las tareas hogareñas durante la mañana hasta el mediodía. Una vez que sirvo el almuerzo, puedo desligarme de cualquier otra actividad hogareña, hasta la hora  que debo preparar la cena. Sin embargo, tomo un día o dos a la semana para hacer algo que es necesario para la casa; como por ejemplo, remodelar algo o hacer una manualidad. A veces tomo que esas cosas se realizan después de determinada hora (digamos las tres de la tarde), y tomo tres hora para investigar sobre un determinado tema que mi escritura necesita. Me detengo a la hora de la cena (prepararla y comer) y paso en la noche, haciendo algo que me distraiga hasta las diez de la noche. Por alguna extraña razón, me cuesta mucho escribir a otra hora. No es imposible, pero no estoy lo suficientemente concentrada para hacerlo.
Es necesario tomarse un tiempo de “relax”, salir de casa, ir al cine, visitar a alguien o simplemente ver una película con tu familia. Esas dos o tres horas invertidas en tu familia o en ti mismo nunca deben de obviarse. Aunque escribir sea mi pasión, no puedo ignorar a las personas reales por las ficticias. Escribo hasta las dos de la mañana. No tengo problema de dormir unas cuatro horas al día, pero desvelarme por más tiempo, realmente me está empezando a pasar factura: Al día siguiente tomo una larguísima siesta que me interrumpe todas mis actividades. Trato de escribir a diario, confieso que he perdido el ritmo; pero eso sí, nunca dejo de leer lo que he escrito y sobretodo, lo escucho con un lector electrónico antes de dormir… lo programo para que dure media hora. Eso me hace estar en contacto con mis recuerdos y darle una continuidad a lo que escribo. Y las notas son indispensables para no olvidar nada.

5-      Su primer borrador será terrible ( y eso está bien)
Collins: Nos relata, que una vez, escribió el primer borrador de un capítulo de libro que olía tan mal, que tuvo que abrir la ventana de la oficina mientras lo leía. Le dieron ganas de romperlo, presionar “Borrar” y empezar de nuevo. Según él nos relata, le costó aprender que el primer proyecto, lo más importante es “existir” y no importa si el resultado fue pésimo. Por lo que aprendió es que los primeros borradores se los reserva para si mismo, y recomienda que hagamos lo mismo. Dice que cuando comenzamos a escribir, carecemos de confianza o inspiración, y nos sintamos tal como dijera Kut Vonnegut «cuando escribo, me siento como un hombre sin brazos y sin piernas, con un crayón en la boca.» Piensa que eso está bien. Son muy raros los autores exitosos que experimentaron una inspiración candente y una prosa perfecta en sus primeros trabajos. Por ello, son muchos los que dudan y piensan en “borrar” también, pero no lo hacen. En su lugar, deciden tomar la determinación de arreglar ese manuscrito, ir palabra por palabra y contra reloj pensando:
"Lo haré por ahora", "Estoy casi allí", "Puedo arreglar esto más tarde".
Aconseja que puedes arreglarlo más tarde también, pero tienes que terminar primero tu primer borrador. Tienes que llegar al final. Y necesitas un plan para llegar allí.
KM: La primera línea asusta, el primer borrador espanta. Pero siendo sinceros, si escribimos es porque sentimos la enorme necesidad de contar algo. Tal como dice Collins, nunca debemos esperar que todo lo que escribimos es una obra de arte, y si resulta que no lo es, vamos a descartarla de inmediato.  No sé si soy un tanto pretenciosa, pero nunca escribo algo que no me gusta. Por lo que he borrado textos completos porque pienso que no me llenan. Es muy diferente, que aquello que escribas te motive. Si no es así, nunca terminarás el primer capítulo y por ende tu libro. Es preferible escribir algo que de verdad te apasiona, aunque después en sus revisiones comiences a ver los puntos de mejora (no me gusta llamarlos defectos). Tengo la creencia que todo puede mejorarse. No existe una sola línea que no pueda escribirse de otra manera.  A veces, mi tiempo de revisión es mayor al tiempo de escritura. Ojo con eso, aprendí que si escribo un capítulo es mejor dejarlo así y continuar con el siguiente. No volver a él y pretender darle una segunda, tercera, cuarta, décima quinta revisión. Siempre la revisión es cuando todo el material ha terminado. Sí, hasta que colocas la palabra “FIN” es cuando deberías comenzar a depurar tus escritos. Por eso es tan importante conocer tu historia. Tener al menos un plan de cómo inicia y cómo termina. Ponte un límite de palabras o capítulos y encaja eso en tu escrito. Escribir sin límite, te llevará a nunca terminar nada. Yo escribo demasiado, pero sé que número de páginas tiene mi historia.

6-      Siéntase un poco cómodo con el fracaso.
Collins: El detalla una breve lista de cosas en las que ha fallado como escritor:
*No logró construir una carrera como periodista de noticias. De hecho, estaba tan mal, que un editor amenazó con despedirlo, y otro editor lo dejó ir.
*No logró mantener un contrato bien pagado con una revista tampoco. Simplemente no pasaba suficiente tiempo investigando sus artículos, así que el editor consiguió un mejor escritor. No podía culparla.
*¿Y su mayor fracaso? «No escribí y publicar un libro antes de los 30 (una meta para toda la vida) porque no me sentía lo suficientemente bueno como para hacerlo.» Apuntó.
KM: Soy una persona que analiza mucha situaciones, tanto propias como ajenas. Y estamos rodeados del marketing de “Sé perfecto”. Constantemente los anuncios comerciales, los programas de televisión y muchos otras influencias nos demuestran que quien no tiene la perfección es un perdedor. Mientras mi padre veía la TV, yo escuchaba ese programa. El presentador dijo: «Tu trabajo es grandioso, la espada es ligera, se siente firme al sostenerla, ha cortado tres patas (de un caballo de madera), pero no cortó la cuarta porque tiene un ligero grosor en la punta, eso hizo que perdiera el filo. Lo lamento pero no has pasado la prueba.»  Yo me quedé de una pieza: WTFFFFFF!!!!! Really??? En serio, y esa clase de basura la venden todos los programas de concursos, reallities y otros. Nadie es perfecto. Las limitaciones las ponemos nosotros. Yo puedo unirme al Club de “+30 sin ser publicados”, y no sentir vergüenza por ello. Los primeros tres intentos de escribir una novela fracasaron (dos a los once años y el otro a los trece). Tomé más en serio la idea de escribir a los dieciséis, para volver a quedarme a mitad del camino sin terminarla. He participado en algunos “concursos online” y sé que no saldré seleccionada en ninguno. Lo hago para aprender que tendré críticas y rechazos. No todo el mundo estará feliz con lo que escribo. No todos lo amaran. No puedes aprender a ponerte de pie, si nunca has estado en el suelo. Mi lema es: “Un día encontraré mi nicho, el lector que ame lo que escriba” Pero sobre todo, que yo siga siendo leal a la persona que soy. Aunque ahora me limito al taller de escritura y mis mega prouectos personales de lecturas solo para mis ojos.

7-      Cuando el “feedback”  o la retroalimentación duele
Collins: Él nos cuenta que solía ​​mostrar sus primeros borradores de su libro a amigos y familiares, y le decían: “"Es genial, Bryan; tienes talento.” A lo que él les respondía:  “Wow, gracias. “Escribir  un libro es mi sueño.”
Considera que la retroalimentación bien intencionada no es útil. Cuando finalmente envió un documento a una editora, el mismo le fue devuelto con docenas de anotaciones, y casi por completo fue reescrito o tachado. Con una nota final de: “Está bien Bryan, ambos sabíamos lo que no es. Pero tienes mucho trabajo que hacer antes de que estés listo para publicar." Casi vomitó en su teclado. Se enfrentó por primera vez al fuego de la retroalimentación editorial profesional.
Explica que a sus veinte años estaba enfrentándose a la idea de ser escritor, pero era un aficionado, luchaba contra la página en blanco y aprender a escribir un libro por primera vez. Al día de hoy, comenta que sigue cometiendo errores, como reescribir un viejo libro en lugar de publicar uno nuevo. Pero el equivocarse está bien.
Ha aprendido que la verdad dolorosa sobre la escritura es difícil de aprender, pero usa esas experiencias para continuar hacia adelante, en lugar de hacerlo caer. Y que ese proceso es el que hace a los autores.  Esta fórmula cuidadosamente elaborada se basa en años de observación de cómo los autores exitosos llegan al final de sus libros.
KM: No todo el mundo tolera la crítica. Seamos sinceros, desde que somos niños tenemos la intención que al mostrar algo y decimos con orgullo: “Mira mamá, te hice este dibujo” (Sí, ella con un ojo en la frente y otro en la mejilla); ella emocionada nos diga: ¡¡Es precioso!! Y cuando por fin nos lanzábamos del deslizados en el tobogán, le gritáramos: ¡Mírame, mamá!, ella nos dijera lo valiente que somos. Y un día llegamos con el informe delante del jefe, esperamos que nos diga: ¡Que excelente trabajo, Gómez!
Pero cuando alguien nos dice: “Eso está incorrecto, no se hace así”, sentimos como si el mundo nos aplastara por una ineptitud que no vimos. Bueno, a algunos les pasa. Y por ello, simplemente se sienten tan mal que dejan todo a un lado. Pero en el arte, aunque sí existen reglas a seguir, también existen personas que las aprenden tanto hasta doblarlas. (Sí, tal cual Neo de Matrix), o tanto como para manejarlas a su antojo. Por eso conocemos de artistas como Salvador Dalí, Saramago, Hemingway, García Márquez o Van Gogh. ¿Todos los aman? Por supuesto que no. Y ellos han sido criticados y alabados, aun después de muertos. La crítica es necesaria. Debemos ser maduros para aceptarla, inteligentes para retener lo bueno y sabios para rechazar la que es negativa pura. Las plantas necesitan abono para desarrollarse hermosas y sanas… y ya sabemos cuál es uno de sus ingredientes ¿no?
***

Espero que este listado de Collins, puedas aplicarlo a tu experiencia, o que descubras que el mundo no se ha detenido por cometer esos errores. Sigue haciendo lo que te apasiona, no desistas, disfruta tanto del camino como la meta a la que quieres llegar.

¿Algo que adicionar? Déjanos tu experiencia e ideas en los comentarios    ¡Nos leemos!

martes, 11 de abril de 2017

El drama de perderlo todo: Cómo recuperar datos perdidos

Hace un par de semanas, tuve problemas de conexión con el Internet. Siendo que trabajo tanto como freelancer, diseñadora de camisetas y gráfica, (adicional mis horas y horas de blog, escritura y compartiendo en blogs amigos), mi tiempo frente al computador es de al menos doce horas al día. Y aún sin Internet es mucho lo que puedo hacer. Pero, después de terminar mis faenas laborales, cada noche decido "leer" a través de un lector electrónico.

Aunque recomiendan no tener dispositivos electrónicos en la habitación, me es imposible sacar mi mega pantalla y mi CPU fuera de la habitación. Así que duermo a su lado. Y estaba planificando comenzar a leer "La milla verde" de Stephen King, cuando moví mi escritorio para acercarlo más a mi cama y usar los audífonos... cuando el CPU se cayó del escritorio móvil (seguía conectado a la impresora por unos trabajos que realice previamente). Como buena madre, corrí a levantarlo y consentirlo, porque el pobre lloraba raro... un brumm brumm seco que no paraba pese a mis afectos. El asunto final fue que la pantalla se quedó colgada (en la primera página del libro de King) y el mouse no funcionaba. Obligado el ESC, mas el ALT+Ctrl+Delete... nada. OK, apagar el botón de arranque. Nada. Ok, desconectar su fuente de poder. "Asunto resuelto", pensé, "reiniciará y pedirá escanear todo", pero en su lugar apareció un tétrico mensaje de muerte.

 OMG!!!! Mi CPU está muerta
Y tuve que volver a desconectarla porque no pude apagarla de manera normal. Al día siguiente el técnico informó que el disco duro había fallecido. La información no era sustraible, no recuperable, perdida en el más allá. Shock inmediato. Lo primero que pensé fue en mis fotos. Tenía millares de fotos. Algunas guardadas en los viejos Cds, o en la USB, algunas en la nube de Google. Pero, habían muchísimas sólo en esa memoria. Sobretodo las fotos de mi madre, que eran mi tesoro; ya que eran su recuerdo (ella falleció en el 2013). Y luego otro shock... ¡mis trabajos literarios! Tres novelas casi concluidas, mis trabajos de mis tres blogs, mis proyectos de trabajos de talleres literarios y mi archi-mega proyecto personal. Sí, sufrí un síncope, no corrí como alma en pena, porque quedé congelada con la noticia. Diagnostico: "Olvídese de sus trabajos, necesita un nuevo disco duro. Sólo disponemos de unidades de 2TB. " Aceptar la triste realidad.
¿Yo? No, imposible. Yo soy de las personas más tercas que conozco. Mi frase usual y favorita es "Me resisto a eso." Así que una vez, recuperada mi computadora con su nuevo disco duro, me dediqué a descargar todos los programas que antes tenía. Y mi confianza estaba en las USB con la información de respaldo.
Ah, pero la vida te da sorpresas... Y al revisar mi USB, estaba vacía. ¡Shock post traúmatico! No tenía nada. Ok, mis carpetas estaban ocultas. Pero al tratar de abrirlas, me di cuenta de la realidad: Ya no existían. Por azares de la vida, (quizá después de un préstamo), alguien me borró todo.  Y lloré, lloré como quien se ha muerto alguien. ¡Las fotos de mi madre! Así que me dije... "me resisto a que esto me pase... debe existir alguna manera".
Maravilloso Internet, que sí existen programas que te permiten recuperar esos archivos que has dado por perdidos. Sí, logré recuperar en buena medida mis fotos familiares, muchos de mis archivos de texto, PDFs, EXCEL, MP3 y videos. Para que todo lo que estaba en una USB borrada o formateada, se convirtiera en poco más de treinta mil archivos. (Muchos duplicados, por las copias de las páginas web).


¿CÓMO RECUPERAR DATOS BORRADOS O ELIMINADOS DE UN DISPOSITIVO?
Antes que nada, debemos recordar que un dispositivo, es una unidad de memoria con capacidad de almacenaje. Se guarda información visible (datos) e invisible (Caché). En todo lo que investigué por Internet, los programas de recuperación de datos, pueden aplicarse a cualquier tipo de dispositivo de memoria. Tanto como el disco duro (usualmente unidad C: en la PC), como las memorias de almacenamiento externo, como las SDCards de los celulares, o las USB portátiles.

**Los programas de recuperación tienen limitaciones, y el tiempo de bajada de archivos dependerá del tamaño de la unidad, así como la memoria RAM de nuestro equipo**
Antes que nada, calma: No fue si no hasta que después de llorar mi tragedia fue que comprendí que tenía dos opciones: Recuperar o No Recuperar. En mi caso, mi interés mayor era recuperar la información fotográfica de mi USB, pero la información del disco duro dañado parece "imposible" de recuperar (con otros miles de fotos/datos que no tengo copia)... Así que debía concentrarme en lo posible.
Mi experiencia se basó en hacer uso de tres programas de recuperación. Detallo la información y experiencia con cada uno.

1-EASEUS DATA RECOVERY WIZARD: Este programa se descarga desde su página oficial:
http://www.easeus.com/datarecoverywizardpro/
Baja en archivo ZIP. Tienen la versión de pago y la versión de prueba. Activé la última. Una vez descargado, se abre una ventana en donde seleccionaremos la unidad a revisar. Tardó aproximadamente dos horas en revisar todo, (aunque había marcado que requeriría doce horas).  Ojo, el proceso no se puede parar una vez iniciado, ya que se corre el riesgo de dañar la unidad. La ventaja de este programa es que descarga todo tal y como nosotros lo tenemos grabado. Es decir, lo deja en sus carpetas (o archivos sueltos), y mantiene los nombres de los archivos al menos de manera visible.
Limitaciones: Ninguna en la versión de pago ($69.00). En la versión de prueba, sólo permite recuperar 2GB. (En mi caso, mi USB es de capacidad de 16GB), pero puede ser muy funcional para las SDCards que traen algunos celulares con esa limitada capacidad.


Aunque hice todo el proceso, por alguna razón no logré recuperar esos 2GB, sí me logró hacer una copia de los datos de la unidad escaneada; pero no podía apagar la PC o nada porque la información se perdía y tenía que volver a hacer todo el proceso de nuevo. No puedo culpar al programa, si no a mi ignorancia. Lo que sí me agrado, fue a que a primera vista era muy fácil ver los archivos recuperados, manteniendo su nombre original, las carpetas y todo. Por cuestión de tiempo no probé a profundidad esa recuperación, pero es altamente recomendado en varios blogs y foros por la red. Estoy en el proceso de recuperar de nuevo, con el fin de probar su efectividad.

2-DISK DRILL PARA MAC o WINDOWS: Hay que descargar e instalar el programa que pueden conseguir en esta dirección oficial:
http://www.disk-drill.com/
Nuevamente, escaneada la unidad de USB con los datos perdidos, el programa hace un listado de todos los archivos que ha recuperado. Permite escanear cualquier unidad, sea disco duro o unidades extraibles. Es multiformato, alcanzando una recuperación de más de doscientos diferentes tipos de archivos.
En la versión para Mac, el costo es de $89.00, sin embargo para Windows, es gratuita. Siempre existe la posibilidad de comprar una licencia, que por supuesto mejorará el rendimiento del programa.
Es muy intuitiva, se selecciona la unidad a escanear (ligera o profunda, se recomienda la segunda), y el programa hará una revisión de todo. La ventaja es que el programa también muestra las recuperaciones por carpetas, pero NO conserva los nombres originales de los archivos. Te da opción de marcar qué archivo quieres recuperar (marcando una casilla), pero al no tener el nombre original es imposible saber qué archivo es cada uno, y no tiene una "previsualización" del archivo. Quizá en las versiones de paga si se conserven los nombres originales, creo que vi eso en algún video en YT.
Captura Disk Drill

3- RECUVA:  Es otro programa de recuperación. Hay versión gratuita y de paga ($19.99) La versión original se encuentra en Periform, aquí el enlace:

https://www.piriform.com/recuva

Recuva es muy fácil de manejar, se indica el disco donde se va a realizar la búsqueda y informamos donde deseamos que se guarden los ficheros recuperados. Siempre recomienda una unidad diferente, sobre todo si estamos escaneando la unidad C: que los archivos se guarden en otra unidad.  Otros datos que proporciona son: el nombre del fichero, la ubicación donde se encontraba, el tamaño de archivo, etcétera. Debo mencionar que a la hora de buscar los archivos, existe la limitante que aunque los guarda con su nombre, por alguna razón no los guarda con el nombre original, sino que puede usar cualquiera que ha existido en la recuperación. Como soy una persona quisquillosa, todos los archivos bajados comencé a pasarlos a sus respectivas carpetas: Fotos, doctos, videos, MP3, etc., para darme a posterior cuenta, que existían duplicidad de nombres, por ejemplo: cancionx.mp3 y cancionx.mp3(1), al abrir la (1) era cancionx, pero al abrir el otro archivo, era otra canción. Lo mismo ocurre con otros ficheros. La ventaja de las fotos, es que se permite una previsualizacion del archivo cuando es permitido.

También Recuva te informará sobre la capacidad de recuperación del fichero, esto es, si los clústeres donde estaba han sido sobreescritos o no. Una tabla de resultados nos marcará con un círculo de color el estado del archivo: si está rojo, será imposible su recuperación; si está en verde, lo podremos restaurar. En mi caso, puedo confirmar que todo lo que quedó en verde, fue correctamente recuperado.

Este fue el programa que más use para recuperar la información, ya que noté que al usar los otros, no me hicieron escaneo profundo. También la ventaja es que puedes ver si algo es o no recuperable, la desventaja es que si tienes páginas web en la unidad a recuperar, estas se desfragmentan, es decir que cada imagen que esa página contenga (a veces hasta 20 en una página como Pinterest), se creará un archivo de cada una. Y a la hora de "recuperar" la página, esta no accede, sino que sólo puedes ver las unidades por separado. Una verdadera pena para los que solemos guardar páginas de la web.



Mi experiencia me ha demostrado que no se puede usar un solo programa de recuperación. Alguno de ellos ha bajado sin problema los mismos archivos; sin embargo, otros los he recuperado con uno u otro programa. Esto me indica que un sólo programa aunque sea muy eficiente, puede dejar un archivo fuera. Esto ha sido muy notorio para mí con las fotografías, que eran una de mis prioridades para recuperar. ¿Estoy satisfecha? No del todo, hay archivos que quedaron irrecuperables, fotos que perdí para siempre.




Ahora, estoy haciendo copias de respaldo. (Años atrás todo quedaba en CDs, pero ahora sé que también se dañan), por lo busco las alternativas que existen a mi disposición. Mi nueva unidad es de 2TB, espacio suficiente para mis archivos personales y de trabajo; pero es preferible separar en unidades/particiones un espacio tan grande. También estoy pasando los archivos a USBs con suficiente capacidad, subo las fotos del celular (y otras) a la nube de Google, envío información a mis cuentas de correo con datos adjuntos, mis proyectos literarios pasan a "borrador" en plataformas como "SafeCreative", o almaceno información en Media Share o cualquiera que permita guardar datos.


Recuperé lo poco que tenía en mis USBs, pero hasta ahora, no he recuperado la información de mi CPU antiguo. Perdí miles de fotos, las últimas de mi madre, las de mis mascotas fallecidas, y mis trabajos literarios, incluídas tres novelas en proceso. He recuperado (por tener un back up en una USB) mi mayor proyecto. Actualmente tiene más de cuatrocientas páginas. Hubiera imposible escribir palabra por palabra todo.  He estado recurriendo a mi super memoria para hacer los bocetos de esas tres novelas que no quiero perder, es cansado y frustrante; sé que no quedaran igual a como ese "primer arrebato de inspiración", pero gracias a que leo y escucho, mucho permanece en mi memoria aún.

Lección aprendida.

¿Ha sido útil esta entrada? Cuentanos tu experiencia a la hora de perder información, y cómo has hecho cuando eso te ha ocurrido. Apreciaré mucho que me ayudes a compartir estos trabajos que realizo con mucho afecto y esfuerzo para ustedes. Mis experiencias pueden beneficiar a otros y las tuyas también son bien recibidas. ¡Nos leemos!






jueves, 16 de marzo de 2017

Porque conviene no "ser" tu personaje y cómo evitarlo

Controversia. Muchos escritores nóveles tienen el enorme anhelo de sacar a luz una historia que conmueva a las masas... hablando de ellos mismos.
Hace mucho tiempo atrás leí un artículo (no recuerdo la fuente), en donde el autor expresaba que es muy común en escritores no profesionales, escribir a sus personajes principales como ellos mismos, o escribir sus propias autobiografías cuando no son personas conocidas o famosas.  Ya he tocado ese tema por estos lados.

lunes, 20 de febrero de 2017

No es personaje secundario, su presencia cuenta

Siempre comento sobre las experiencias cotidianas que me ocurren, que me llevan a sentarme aquí y escribir algo.  Por lo que general son pensamientos introspectivos que me provocan trasladar aquello que leo o veo y busco analizarlos.
Algunos unos días atrás, mi hermano trajo un televisor inteligente a la casa. Por lo que el pasatiempo de ver películas en la noche, nos ha hecho compartir no solo esas horas de entretenimiento, sino charlas sobre diversidad de temas. Una noche, buscabamos una película de terror, que son las favoritas de él;  en dicha categoría existía un sinnúmero, pero no lograbamos encontrar una que nos capturara la atención de inmediato. Una y otra vez, nos saltamos alguna, porque "esa" era la misma versión con otro nombre. Al final, decidimos ver una basada en un libro. A medida que la película avanzaba, mi hermano me repetía que yo ya la había visto porque deducía todo lo acontecido, aún pasajes textuales del diálogo. El final, típico en esas películas, fue el obvio. Mi hermano me dijo: "Es exactamente lo mismo que aquella otra película, y son hasta los mismos actores." Y era verdad, otra película de terror que tenía el mismo argumento y que el final era igual de previsible. Excepto por una cosa, los personajes secundarios diferían.

Y esto me hizo pensar, sobre un tema que había leído tiempo atrás en un blog en inglés, en donde el autor exponía qué era más importante, si la historia o los personajes.  Y Hollywood se ha encargado de repetirnos hasta la saciedad, las mismas historias, con ligeras variaciones, sobre todo en ese género que parece caducado a nuevas ideas.
Como he tratado en entradas anteriores sobre los protagonistas, los antagonistas, creo que es respetuoso hacerlo ahora hacia el personaje secundario. Los autores noveles actuales, o guionistas profesionales, han hecho del secundario, un personaje de relleno o con un propósito muy corto. Para mí, es mucho más fácil explicarlo a través de películas, porque sin importar el titulo de la película, existen esos personajes o situaciones cliché que son de todos conocidas.

Una y otra vez, vemos al personaje secundario (o terciario o de relleno), como ese personaje que se sienta al lado del protagonista y le explica porque se enroló en el ejercito, le muestra la foto de su amada y ese personaje muere en esa cruenta batalla. No nos acordamos de su nombre, pero sí de la escena de la foto. O el personaje que sólo sirve para marcar un punto de humor en la escena, el amigo torpe, o mujeriego, o bebedor, o lo que sea, que saca del contexto la problemática del protagonista.
Pero siempre he sido enemiga de ese tipo de personajes, influenciada quizá por la literatura, o mi propio racionamiento. Los escritores actuales, con más trayectoria que un novel, también están de acuerdo que un personaje secundario, no es un relleno y no debe ser un personaje sin sentido o plano.

Pero ¿qué es un personaje secundario? Es cualquiera que no tenga una historia principal como protagónico, sin embargo su presencia es necesaria para el desarrollo o desenvolvimiento de la trama. Los personajes secundarios son necesarios, porque sin la ayuda de ellos, el protagonista no puede desvelar una historia por si mismo.
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No puedo imaginarme a el Hidalgo Don Quijote de la Mancha, sin un Sancho Panza.  Personaje que sirvió como una especie de balanza en la personalidad del quijote, en donde fue el incitador de la cordura del caballero, y  Cervantes lo hizo crecer, modificando su personalidad a través de la novela, dándole hasta cierto protagonismo en algunas escenas. Pero el hidalgo, necesitaba de su escudero.

Un personaje secundario, no es un mero relleno literario. Yo prefiero pensar que existen esos personajes de relleno que sí no aportan nada a la historia, y por ende, no deberíamos preocuparnos tanto de ellos, porque sólo están en un determinado momento, y su presencia o ausencia no afecta el desarrollo de la columna de la historia.

Sin embargo, el personaje secundario no debe ser tomado a la ligera. Hay pautas que debemos considerar acerca de ellos. Sobre todo aquellos personajes "extra" que tienen una misión dentro de la historia. Recordemos lo que el personaje secundario aporta a la historia: Revela la personalidad de los protagónicos, revela puntos claves en la historia (como el pescador que conoce la leyenda), motiva/frena al protagonista, ayuda a definir la historia, ya sea con sus acciones o los diálogos que tenga con los protagonistas u otro personaje secundario.

Cada autor desarrolla sus personajes de una forma única y peculiar, toma tiempo para buscarles un nombre, un físico y crearles una personalidad. Pero cuando de secundarios se trata, pareciera que esperamos que ellos aparezcan solos, y todo su conjunto, se vaya desarrollando acorde a la trama: Error.
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El personaje secundario, son un apoyo a la historia, tiene también un peso en la misma. Debemos tratarlos con el mismo respeto que lo hacemos al protagonista. Recordemos que el aporte que ellos le brindan a la credibilidad de la historia, o los personajes principales, es importante. Si tenemos personajes secundarios débiles, es muy poco probable que los protagonistas tengan el impacto que pretendemos darles, y una buena historia puede fracasar por culpa de esos personajes "no memorables".

Por ello, debemos tomar en cuenta algunos aspectos:

1- Construir personajes secundarios con responsabilidad: Así como tomamos tiempo para hacerlo con los protagónicos, es necesario pensar es esos secundarios que tienen relevancia en la historia. Debemos tomar cuanto están "en escena" para que mantengan su rol de secundarios y no se apoderen de la historia. Aunque no escribamos mucho de ellos, sí debemos estar conscientes que tienen un pasado, físico, carácter y el rol que pretendemos que tengan en la historia, aún sin haber escrito nada acerca de ellos en la historia. Mucha de esa información no está obligada a ser parte de tus escritos, pero conocer el "backstory" de tus personajes, te hace comprender mejor porque actúan como lo hacen.

2-Tan creíbles como el protagonista: Esto es necesario para no caer en la problemática de la inconsistencia del personaje. No debemos olvidar cómo y quienes son. No hay nada más penoso que cometer el error de desconocimiento de nuestros personajes, porque no hemos reparado en ellos lo suficiente. Describirla como pelirroja al inicio, para terminar de decir que es castaña al final de la historia, u otros errores por el estilo. Esto nos desacredita como buenos planificadores de historias. Esto incluye también el balance entre cuán bueno y cuán malo es el personaje.

3-Definir su papel desde el inicio (o mucho mejor, desde antes):  Esto es con cualquier personaje secundario. Yo siempre utilizo el método, si tiene nombre es porque tendrá importancia en la historia. Si un personaje aparece eventualmente en la historia, pero su papel no afectara ni positiva o negativamente la acción, nunca le daré un nombre, lo llamo personaje de relleno. Siempre se le identificará como "la secretaria del Sr. López", "la encargada de la cafetería escolar", "el portero", etc. Si un "personaje secundario" aparece una sola vez, no debemos darle un nombre: No vamos a escribir que el mecánico se llamaba "Roy" por la etiqueta en su mono, es un detalle que al lector lo puede confundir. No llenemos de información innecesaria o superflua sobre los secundarios, si su papel es de "relleno". Los secundarios que sí tienen su espacio de importancia, a estos debemos darle el trato que hablamos en el inciso 1.

4-También evolucionan: El personaje secundario está presente en la historia, el mismo debe evolucionar con la misma. Sus acciones pueden afectar al protagonista, y a su vez, lo que le ocurre al protagonista le afecta a él.  Muchos personajes secundarios, sólo están ahí para marcar al protagonista. Como mencionábamos, ese soldado enamorado que muere en batalla. Si su muerte no afecta al protagonista de alguna manera, no deberíamos escribir una escena previa de su historia. Su muerte debería afectar al protagonista de alguna manera. ¿Le infunde coraje, sucumbe al miedo? ¿Busca a la novia del fallecido? Si sólo deseamos mostrar la crueldad de la guerra, debemos ser más innovadores a los clichés tantas veces usados.

Uno de los secundarios que podemos ver que sí marcaron a una protagonista es Beth con Jo, las dos hermanas de Mujercitas. Beth es tímida, callada y caritativa; un personaje que es tan "plano" que podría haber pasado desapercibido ante la personalidad de sus otras hermanas. Pero Jo, le dedica su libro, mostrando la enorme influencia que la chica tuvo en su hermana mayor, que aún después de muerta, es amada y honrada.

5-El secundario no es invisible: Debemos dotarlos de su propia personalidad. No es el punto negro o blanco en el Yin-Yan del protagonista. Dotarlo de cualidades o defectos que "en conjunto" afectan la historia. Por ejemplo, tenemos a la chica que es chismosa, le gusta exagerar todo. Y es por un rumor que ese personaje expande, que el protagonista tiene una pelea catastrófica con su novia. Si el personaje es chismoso, pero no afecta a la historia, esa parte de la personalidad no importa si es quitada porque no influye en nada a la trama. La invisibilidad de un personaje es hacerlo tan plano como una hoja en blanco. Los secundarios deben tener carácter, el que sea, pero deben distinguirse del resto por algo. Eso incluye no solo su personalidad, puede ser su forma de pensar, idiologia, o físico.


6-Revela lo que importa: El personaje secundario, no solo revelara aquello importante en la historia. Como testigo, conocedor, apoyo moral o piedra de tropiezo en la meta de los protagonistas. Es importante saber qué tanto puede aportar. Tener una idea clara de qué rol tienen en la trama. Todas las historias tienen una principal, y se dividen en subtramas para descargar la tensión; esas subhistorias pueden recaer en los secundarios, pero ¡ojo! no podemos llenar de información esos subtramas, sobre todo si esta será una distracción de la esencia principal de lo que se escribe.

7-Un secundario importante: En todas las historias se necesitan los personajes extras; sin embargo, hay personajes secundarios que tienen un rol más importante que otros. Aprende a diferenciarlos. Eso ayudará a que el lector también le sea más fácil identificarlos. Como mencioné, en mi caso les doy un nombre, y ese tendrá tanta importancia a la hora de seleccionarlo como el de los protagonistas. Si tienes varios personajes secundarios recurrentes, evita darles nombres similares: Mario y María, Jean y Jim, etc. Recuerda que en tu cabeza ellos tienen un físico completo, un lugar especifico, mas no así para el lector. Si los secundarios se mezclan entre ellos, procura que sea muy clara la diferencia entre unos y otros, sobre todo con sus nombres.

8-El secundario anónimo o de relleno: He mencionado al inicio a este personaje que carece de nombre; sin embargo si aparece en el texto, es porque ha de manifestar algo. Los secundarios anónimos pueden ser una persona, un grupo y  hasta una sociedad. Puedes usarlos para crear el ambiente de ese mundo en donde se mueve tu historia. No aplica únicamente para las novelas medievales o de fantasía, son la sociedad actual que también puede reflejar lo que se vive como el día a día.

9-El secundario que marca un lugar: Tal como mencioné, existen esos personajes que no tienen nombre, si no únicamente como "el portero". Pero, si se convierte en un lugar recurrente, debe existir también una razón para ello. Debes considerar que tus personajes no vagan por un universo sin razón. Piensa en la importancia de ese Lobby o ese restaurante. Si usas el recurso de ese secundario-lugar, debe existir una razón concreta que ayude a la trama o desarrolle ese "mundo"; de lo contrario  estás llenando espacios de relleno con información que no conduce a nada.

10-"Ese es mi puesto": Es la frase icónica de Sheldon Cooper de TBBT. También la presencia de un secundario debe estar justificada en determinada escena. He leído libros en donde hay cinco o seis personajes en una escena, en donde dos hablan y el resto pasa desapercibido. Los notas cuando comienzas la lectura, para luego desaparecer del escenario, y reaparecer cuando se "salen" de la escena. Si un personaje secundario no ofrece una frase clave, o ayuda a crear un ambiente creíble, es mucho mejor que lo borres de la escena. En muchas ocasiones no es necesario que ellos tengan diálogo, pero mostrarlos en alguna "acción o actitud" quitará esa sensación de espacio vacío que mencionamos en el inciso anterior. Si están en su puesto, éste se debe a un propósito que sólo puede ser cumplido por ellos.

11-Cuando menos es más: Tiendo a escribir muchos personajes tantos principales, como secundarios. Sin embargo trato de seguir los incisos que les he recomendado. Pero, a veces una historia no necesita de muchos personajes secundarios. Una historia puede ser presentada con un mínimo, y no por ello no tener un gran impacto. Si un determinado personaje puede suplir las acciones de otro, es mejor tener uno y no cuatro haciendo lo mismo. Por ejemplo, tenemos el amigo que siempre desafía al protagonista a no rendirse. Podemos dejar que un solo personaje tome diferentes facetas: El que orienta, el que lo escucha, el que da ánimo y el que reprende. No necesitas a Mateo, Marcos, Lucas y Juan para que lo hagan.

Debemos equilibrar nuestros secundarios con la trama. Un libro como El Señor de los Anillos, no sería lo mismo si sólo hablaramos de los siete personajes principales en el volumen de "La Comunidad del Anillo", la novela cuenta con más de cien personajes con mayor y menor relevancia dentro de los secundarios. Pero, no somos Tolkien. Manejar tanta cantidad de personajes, sin una estructura sólida de creación, puede causar mucho más mal que bien a una historia compleja. Si crees que tu historia sí necesita de un enorme número de personajes secundarios, debes ser ordenado, metódico y tener todos los detalles de cada uno. Confundir a los personajes, sólo demostrará la poca planificación, cuidado y preparación del autor.

12-Sea sensato: Esto no es una cualidad del personaje secundario, sino de nosotros quienes les damos vida. Debemos ser conscientes de nuestra historia. Por ello es tan importante, contar con la idea básica, los subtramas que deseamos adicionar y como se desarrolla y concluye esa idea. Escribir sobre la marcha le puede resultar a muchos una libertad de expresión, sin ataduras. Sin embargo, la rienda se puede salir de las manos con personajes adicionados por emoción sin planificación. Repito, si un personaje no aporta nada, sólo es un relleno decorativo, no gastemos nuestras neuronas, esfuerzo y tiempo dándole espacio en páginas y páginas. Invirtamos esto en aquellos que sí producen algo relevante a la historia.

Escribir sobre los personajes secundarios es divertido, podemos permitirnos un poco más ligerezas que con uno principal, pero recordemos que al final todo queda plasmado en una hoja, su influencia es como la luna, cambia las mareas. Que su presencia en nuestros textos, sea al final una experiencia grata, que ellos también hagan resplandecer esa historia que nos apasionó tanto que fue imposible no escribir.

Cuentanos cómo desarrollas tus personajes secundarios, ¿cuales crees qué es tu debilidad  a la hora de hacerlo? ¿Tienes un personaje secundario favorito? El mío es el Coronel Brandon de Sensatez y Sentimientos.

Espero que este aporte te sea de utilidad, si crees que le puede servir a otra persona, compartelo. Escribe tus comentarios, cuéntanos tu experiencia. Siempre es grato saber de tí.
¡Nos leemos!