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martes, 11 de abril de 2017

El drama de perderlo todo: Cómo recuperar datos perdidos

Hace un par de semanas, tuve problemas de conexión con el Internet. Siendo que trabajo tanto como freelancer, diseñadora de camisetas y gráfica, (adicional mis horas y horas de blog, escritura y compartiendo en blogs amigos), mi tiempo frente al computador es de al menos doce horas al día. Y aún sin Internet es mucho lo que puedo hacer. Pero, después de terminar mis faenas laborales, cada noche decido "leer" a través de un lector electrónico.

Aunque recomiendan no tener dispositivos electrónicos en la habitación, me es imposible sacar mi mega pantalla y mi CPU fuera de la habitación. Así que duermo a su lado. Y estaba planificando comenzar a leer "La milla verde" de Stephen King, cuando moví mi escritorio para acercarlo más a mi cama y usar los audífonos... cuando el CPU se cayó del escritorio móvil (seguía conectado a la impresora por unos trabajos que realice previamente). Como buena madre, corrí a levantarlo y consentirlo, porque el pobre lloraba raro... un brumm brumm seco que no paraba pese a mis afectos. El asunto final fue que la pantalla se quedó colgada (en la primera página del libro de King) y el mouse no funcionaba. Obligado el ESC, mas el ALT+Ctrl+Delete... nada. OK, apagar el botón de arranque. Nada. Ok, desconectar su fuente de poder. "Asunto resuelto", pensé, "reiniciará y pedirá escanear todo", pero en su lugar apareció un tétrico mensaje de muerte.

 OMG!!!! Mi CPU está muerta
Y tuve que volver a desconectarla porque no pude apagarla de manera normal. Al día siguiente el técnico informó que el disco duro había fallecido. La información no era sustraible, no recuperable, perdida en el más allá. Shock inmediato. Lo primero que pensé fue en mis fotos. Tenía millares de fotos. Algunas guardadas en los viejos Cds, o en la USB, algunas en la nube de Google. Pero, habían muchísimas sólo en esa memoria. Sobretodo las fotos de mi madre, que eran mi tesoro; ya que eran su recuerdo (ella falleció en el 2013). Y luego otro shock... ¡mis trabajos literarios! Tres novelas casi concluidas, mis trabajos de mis tres blogs, mis proyectos de trabajos de talleres literarios y mi archi-mega proyecto personal. Sí, sufrí un síncope, no corrí como alma en pena, porque quedé congelada con la noticia. Diagnostico: "Olvídese de sus trabajos, necesita un nuevo disco duro. Sólo disponemos de unidades de 2TB. " Aceptar la triste realidad.
¿Yo? No, imposible. Yo soy de las personas más tercas que conozco. Mi frase usual y favorita es "Me resisto a eso." Así que una vez, recuperada mi computadora con su nuevo disco duro, me dediqué a descargar todos los programas que antes tenía. Y mi confianza estaba en las USB con la información de respaldo.
Ah, pero la vida te da sorpresas... Y al revisar mi USB, estaba vacía. ¡Shock post traúmatico! No tenía nada. Ok, mis carpetas estaban ocultas. Pero al tratar de abrirlas, me di cuenta de la realidad: Ya no existían. Por azares de la vida, (quizá después de un préstamo), alguien me borró todo.  Y lloré, lloré como quien se ha muerto alguien. ¡Las fotos de mi madre! Así que me dije... "me resisto a que esto me pase... debe existir alguna manera".
Maravilloso Internet, que sí existen programas que te permiten recuperar esos archivos que has dado por perdidos. Sí, logré recuperar en buena medida mis fotos familiares, muchos de mis archivos de texto, PDFs, EXCEL, MP3 y videos. Para que todo lo que estaba en una USB borrada o formateada, se convirtiera en poco más de treinta mil archivos. (Muchos duplicados, por las copias de las páginas web).


¿CÓMO RECUPERAR DATOS BORRADOS O ELIMINADOS DE UN DISPOSITIVO?
Antes que nada, debemos recordar que un dispositivo, es una unidad de memoria con capacidad de almacenaje. Se guarda información visible (datos) e invisible (Caché). En todo lo que investigué por Internet, los programas de recuperación de datos, pueden aplicarse a cualquier tipo de dispositivo de memoria. Tanto como el disco duro (usualmente unidad C: en la PC), como las memorias de almacenamiento externo, como las SDCards de los celulares, o las USB portátiles.

**Los programas de recuperación tienen limitaciones, y el tiempo de bajada de archivos dependerá del tamaño de la unidad, así como la memoria RAM de nuestro equipo**
Antes que nada, calma: No fue si no hasta que después de llorar mi tragedia fue que comprendí que tenía dos opciones: Recuperar o No Recuperar. En mi caso, mi interés mayor era recuperar la información fotográfica de mi USB, pero la información del disco duro dañado parece "imposible" de recuperar (con otros miles de fotos/datos que no tengo copia)... Así que debía concentrarme en lo posible.
Mi experiencia se basó en hacer uso de tres programas de recuperación. Detallo la información y experiencia con cada uno.

1-EASEUS DATA RECOVERY WIZARD: Este programa se descarga desde su página oficial:
http://www.easeus.com/datarecoverywizardpro/
Baja en archivo ZIP. Tienen la versión de pago y la versión de prueba. Activé la última. Una vez descargado, se abre una ventana en donde seleccionaremos la unidad a revisar. Tardó aproximadamente dos horas en revisar todo, (aunque había marcado que requeriría doce horas).  Ojo, el proceso no se puede parar una vez iniciado, ya que se corre el riesgo de dañar la unidad. La ventaja de este programa es que descarga todo tal y como nosotros lo tenemos grabado. Es decir, lo deja en sus carpetas (o archivos sueltos), y mantiene los nombres de los archivos al menos de manera visible.
Limitaciones: Ninguna en la versión de pago ($69.00). En la versión de prueba, sólo permite recuperar 2GB. (En mi caso, mi USB es de capacidad de 16GB), pero puede ser muy funcional para las SDCards que traen algunos celulares con esa limitada capacidad.


Aunque hice todo el proceso, por alguna razón no logré recuperar esos 2GB, sí me logró hacer una copia de los datos de la unidad escaneada; pero no podía apagar la PC o nada porque la información se perdía y tenía que volver a hacer todo el proceso de nuevo. No puedo culpar al programa, si no a mi ignorancia. Lo que sí me agrado, fue a que a primera vista era muy fácil ver los archivos recuperados, manteniendo su nombre original, las carpetas y todo. Por cuestión de tiempo no probé a profundidad esa recuperación, pero es altamente recomendado en varios blogs y foros por la red. Estoy en el proceso de recuperar de nuevo, con el fin de probar su efectividad.

2-DISK DRILL PARA MAC o WINDOWS: Hay que descargar e instalar el programa que pueden conseguir en esta dirección oficial:
http://www.disk-drill.com/
Nuevamente, escaneada la unidad de USB con los datos perdidos, el programa hace un listado de todos los archivos que ha recuperado. Permite escanear cualquier unidad, sea disco duro o unidades extraibles. Es multiformato, alcanzando una recuperación de más de doscientos diferentes tipos de archivos.
En la versión para Mac, el costo es de $89.00, sin embargo para Windows, es gratuita. Siempre existe la posibilidad de comprar una licencia, que por supuesto mejorará el rendimiento del programa.
Es muy intuitiva, se selecciona la unidad a escanear (ligera o profunda, se recomienda la segunda), y el programa hará una revisión de todo. La ventaja es que el programa también muestra las recuperaciones por carpetas, pero NO conserva los nombres originales de los archivos. Te da opción de marcar qué archivo quieres recuperar (marcando una casilla), pero al no tener el nombre original es imposible saber qué archivo es cada uno, y no tiene una "previsualización" del archivo. Quizá en las versiones de paga si se conserven los nombres originales, creo que vi eso en algún video en YT.
Captura Disk Drill

3- RECUVA:  Es otro programa de recuperación. Hay versión gratuita y de paga ($19.99) La versión original se encuentra en Periform, aquí el enlace:

https://www.piriform.com/recuva

Recuva es muy fácil de manejar, se indica el disco donde se va a realizar la búsqueda y informamos donde deseamos que se guarden los ficheros recuperados. Siempre recomienda una unidad diferente, sobre todo si estamos escaneando la unidad C: que los archivos se guarden en otra unidad.  Otros datos que proporciona son: el nombre del fichero, la ubicación donde se encontraba, el tamaño de archivo, etcétera. Debo mencionar que a la hora de buscar los archivos, existe la limitante que aunque los guarda con su nombre, por alguna razón no los guarda con el nombre original, sino que puede usar cualquiera que ha existido en la recuperación. Como soy una persona quisquillosa, todos los archivos bajados comencé a pasarlos a sus respectivas carpetas: Fotos, doctos, videos, MP3, etc., para darme a posterior cuenta, que existían duplicidad de nombres, por ejemplo: cancionx.mp3 y cancionx.mp3(1), al abrir la (1) era cancionx, pero al abrir el otro archivo, era otra canción. Lo mismo ocurre con otros ficheros. La ventaja de las fotos, es que se permite una previsualizacion del archivo cuando es permitido.

También Recuva te informará sobre la capacidad de recuperación del fichero, esto es, si los clústeres donde estaba han sido sobreescritos o no. Una tabla de resultados nos marcará con un círculo de color el estado del archivo: si está rojo, será imposible su recuperación; si está en verde, lo podremos restaurar. En mi caso, puedo confirmar que todo lo que quedó en verde, fue correctamente recuperado.

Este fue el programa que más use para recuperar la información, ya que noté que al usar los otros, no me hicieron escaneo profundo. También la ventaja es que puedes ver si algo es o no recuperable, la desventaja es que si tienes páginas web en la unidad a recuperar, estas se desfragmentan, es decir que cada imagen que esa página contenga (a veces hasta 20 en una página como Pinterest), se creará un archivo de cada una. Y a la hora de "recuperar" la página, esta no accede, sino que sólo puedes ver las unidades por separado. Una verdadera pena para los que solemos guardar páginas de la web.



Mi experiencia me ha demostrado que no se puede usar un solo programa de recuperación. Alguno de ellos ha bajado sin problema los mismos archivos; sin embargo, otros los he recuperado con uno u otro programa. Esto me indica que un sólo programa aunque sea muy eficiente, puede dejar un archivo fuera. Esto ha sido muy notorio para mí con las fotografías, que eran una de mis prioridades para recuperar. ¿Estoy satisfecha? No del todo, hay archivos que quedaron irrecuperables, fotos que perdí para siempre.




Ahora, estoy haciendo copias de respaldo. (Años atrás todo quedaba en CDs, pero ahora sé que también se dañan), por lo busco las alternativas que existen a mi disposición. Mi nueva unidad es de 2TB, espacio suficiente para mis archivos personales y de trabajo; pero es preferible separar en unidades/particiones un espacio tan grande. También estoy pasando los archivos a USBs con suficiente capacidad, subo las fotos del celular (y otras) a la nube de Google, envío información a mis cuentas de correo con datos adjuntos, mis proyectos literarios pasan a "borrador" en plataformas como "SafeCreative", o almaceno información en Media Share o cualquiera que permita guardar datos.


Recuperé lo poco que tenía en mis USBs, pero hasta ahora, no he recuperado la información de mi CPU antiguo. Perdí miles de fotos, las últimas de mi madre, las de mis mascotas fallecidas, y mis trabajos literarios, incluídas tres novelas en proceso. He recuperado (por tener un back up en una USB) mi mayor proyecto. Actualmente tiene más de cuatrocientas páginas. Hubiera imposible escribir palabra por palabra todo.  He estado recurriendo a mi super memoria para hacer los bocetos de esas tres novelas que no quiero perder, es cansado y frustrante; sé que no quedaran igual a como ese "primer arrebato de inspiración", pero gracias a que leo y escucho, mucho permanece en mi memoria aún.

Lección aprendida.

¿Ha sido útil esta entrada? Cuentanos tu experiencia a la hora de perder información, y cómo has hecho cuando eso te ha ocurrido. Apreciaré mucho que me ayudes a compartir estos trabajos que realizo con mucho afecto y esfuerzo para ustedes. Mis experiencias pueden beneficiar a otros y las tuyas también son bien recibidas. ¡Nos leemos!






jueves, 16 de marzo de 2017

Porque conviene no "ser" tu personaje y cómo evitarlo

Controversia. Muchos escritores nóveles tienen el enorme anhelo de sacar a luz una historia que conmueva a las masas... hablando de ellos mismos.
Hace mucho tiempo atrás leí un artículo (no recuerdo la fuente), en donde el autor expresaba que es muy común en escritores no profesionales, escribir a sus personajes principales como ellos mismos, o escribir sus propias autobiografías cuando no son personas conocidas o famosas.  Ya he tocado ese tema por estos lados.

lunes, 20 de febrero de 2017

No es personaje secundario, su presencia cuenta

Siempre comento sobre las experiencias cotidianas que me ocurren, que me llevan a sentarme aquí y escribir algo.  Por lo que general son pensamientos introspectivos que me provocan trasladar aquello que leo o veo y busco analizarlos.
Algunos unos días atrás, mi hermano trajo un televisor inteligente a la casa. Por lo que el pasatiempo de ver películas en la noche, nos ha hecho compartir no solo esas horas de entretenimiento, sino charlas sobre diversidad de temas. Una noche, buscabamos una película de terror, que son las favoritas de él;  en dicha categoría existía un sinnúmero, pero no lograbamos encontrar una que nos capturara la atención de inmediato. Una y otra vez, nos saltamos alguna, porque "esa" era la misma versión con otro nombre. Al final, decidimos ver una basada en un libro. A medida que la película avanzaba, mi hermano me repetía que yo ya la había visto porque deducía todo lo acontecido, aún pasajes textuales del diálogo. El final, típico en esas películas, fue el obvio. Mi hermano me dijo: "Es exactamente lo mismo que aquella otra película, y son hasta los mismos actores." Y era verdad, otra película de terror que tenía el mismo argumento y que el final era igual de previsible. Excepto por una cosa, los personajes secundarios diferían.

Y esto me hizo pensar, sobre un tema que había leído tiempo atrás en un blog en inglés, en donde el autor exponía qué era más importante, si la historia o los personajes.  Y Hollywood se ha encargado de repetirnos hasta la saciedad, las mismas historias, con ligeras variaciones, sobre todo en ese género que parece caducado a nuevas ideas.
Como he tratado en entradas anteriores sobre los protagonistas, los antagonistas, creo que es respetuoso hacerlo ahora hacia el personaje secundario. Los autores noveles actuales, o guionistas profesionales, han hecho del secundario, un personaje de relleno o con un propósito muy corto. Para mí, es mucho más fácil explicarlo a través de películas, porque sin importar el titulo de la película, existen esos personajes o situaciones cliché que son de todos conocidas.

Una y otra vez, vemos al personaje secundario (o terciario o de relleno), como ese personaje que se sienta al lado del protagonista y le explica porque se enroló en el ejercito, le muestra la foto de su amada y ese personaje muere en esa cruenta batalla. No nos acordamos de su nombre, pero sí de la escena de la foto. O el personaje que sólo sirve para marcar un punto de humor en la escena, el amigo torpe, o mujeriego, o bebedor, o lo que sea, que saca del contexto la problemática del protagonista.
Pero siempre he sido enemiga de ese tipo de personajes, influenciada quizá por la literatura, o mi propio racionamiento. Los escritores actuales, con más trayectoria que un novel, también están de acuerdo que un personaje secundario, no es un relleno y no debe ser un personaje sin sentido o plano.

Pero ¿qué es un personaje secundario? Es cualquiera que no tenga una historia principal como protagónico, sin embargo su presencia es necesaria para el desarrollo o desenvolvimiento de la trama. Los personajes secundarios son necesarios, porque sin la ayuda de ellos, el protagonista no puede desvelar una historia por si mismo.
personajes-secundarios-gollum
No puedo imaginarme a el Hidalgo Don Quijote de la Mancha, sin un Sancho Panza.  Personaje que sirvió como una especie de balanza en la personalidad del quijote, en donde fue el incitador de la cordura del caballero, y  Cervantes lo hizo crecer, modificando su personalidad a través de la novela, dándole hasta cierto protagonismo en algunas escenas. Pero el hidalgo, necesitaba de su escudero.

Un personaje secundario, no es un mero relleno literario. Yo prefiero pensar que existen esos personajes de relleno que sí no aportan nada a la historia, y por ende, no deberíamos preocuparnos tanto de ellos, porque sólo están en un determinado momento, y su presencia o ausencia no afecta el desarrollo de la columna de la historia.

Sin embargo, el personaje secundario no debe ser tomado a la ligera. Hay pautas que debemos considerar acerca de ellos. Sobre todo aquellos personajes "extra" que tienen una misión dentro de la historia. Recordemos lo que el personaje secundario aporta a la historia: Revela la personalidad de los protagónicos, revela puntos claves en la historia (como el pescador que conoce la leyenda), motiva/frena al protagonista, ayuda a definir la historia, ya sea con sus acciones o los diálogos que tenga con los protagonistas u otro personaje secundario.

Cada autor desarrolla sus personajes de una forma única y peculiar, toma tiempo para buscarles un nombre, un físico y crearles una personalidad. Pero cuando de secundarios se trata, pareciera que esperamos que ellos aparezcan solos, y todo su conjunto, se vaya desarrollando acorde a la trama: Error.
personajes-secundarios-zorro
El personaje secundario, son un apoyo a la historia, tiene también un peso en la misma. Debemos tratarlos con el mismo respeto que lo hacemos al protagonista. Recordemos que el aporte que ellos le brindan a la credibilidad de la historia, o los personajes principales, es importante. Si tenemos personajes secundarios débiles, es muy poco probable que los protagonistas tengan el impacto que pretendemos darles, y una buena historia puede fracasar por culpa de esos personajes "no memorables".

Por ello, debemos tomar en cuenta algunos aspectos:

1- Construir personajes secundarios con responsabilidad: Así como tomamos tiempo para hacerlo con los protagónicos, es necesario pensar es esos secundarios que tienen relevancia en la historia. Debemos tomar cuanto están "en escena" para que mantengan su rol de secundarios y no se apoderen de la historia. Aunque no escribamos mucho de ellos, sí debemos estar conscientes que tienen un pasado, físico, carácter y el rol que pretendemos que tengan en la historia, aún sin haber escrito nada acerca de ellos en la historia. Mucha de esa información no está obligada a ser parte de tus escritos, pero conocer el "backstory" de tus personajes, te hace comprender mejor porque actúan como lo hacen.

2-Tan creíbles como el protagonista: Esto es necesario para no caer en la problemática de la inconsistencia del personaje. No debemos olvidar cómo y quienes son. No hay nada más penoso que cometer el error de desconocimiento de nuestros personajes, porque no hemos reparado en ellos lo suficiente. Describirla como pelirroja al inicio, para terminar de decir que es castaña al final de la historia, u otros errores por el estilo. Esto nos desacredita como buenos planificadores de historias. Esto incluye también el balance entre cuán bueno y cuán malo es el personaje.

3-Definir su papel desde el inicio (o mucho mejor, desde antes):  Esto es con cualquier personaje secundario. Yo siempre utilizo el método, si tiene nombre es porque tendrá importancia en la historia. Si un personaje aparece eventualmente en la historia, pero su papel no afectara ni positiva o negativamente la acción, nunca le daré un nombre, lo llamo personaje de relleno. Siempre se le identificará como "la secretaria del Sr. López", "la encargada de la cafetería escolar", "el portero", etc. Si un "personaje secundario" aparece una sola vez, no debemos darle un nombre: No vamos a escribir que el mecánico se llamaba "Roy" por la etiqueta en su mono, es un detalle que al lector lo puede confundir. No llenemos de información innecesaria o superflua sobre los secundarios, si su papel es de "relleno". Los secundarios que sí tienen su espacio de importancia, a estos debemos darle el trato que hablamos en el inciso 1.

4-También evolucionan: El personaje secundario está presente en la historia, el mismo debe evolucionar con la misma. Sus acciones pueden afectar al protagonista, y a su vez, lo que le ocurre al protagonista le afecta a él.  Muchos personajes secundarios, sólo están ahí para marcar al protagonista. Como mencionábamos, ese soldado enamorado que muere en batalla. Si su muerte no afecta al protagonista de alguna manera, no deberíamos escribir una escena previa de su historia. Su muerte debería afectar al protagonista de alguna manera. ¿Le infunde coraje, sucumbe al miedo? ¿Busca a la novia del fallecido? Si sólo deseamos mostrar la crueldad de la guerra, debemos ser más innovadores a los clichés tantas veces usados.

Uno de los secundarios que podemos ver que sí marcaron a una protagonista es Beth con Jo, las dos hermanas de Mujercitas. Beth es tímida, callada y caritativa; un personaje que es tan "plano" que podría haber pasado desapercibido ante la personalidad de sus otras hermanas. Pero Jo, le dedica su libro, mostrando la enorme influencia que la chica tuvo en su hermana mayor, que aún después de muerta, es amada y honrada.

5-El secundario no es invisible: Debemos dotarlos de su propia personalidad. No es el punto negro o blanco en el Yin-Yan del protagonista. Dotarlo de cualidades o defectos que "en conjunto" afectan la historia. Por ejemplo, tenemos a la chica que es chismosa, le gusta exagerar todo. Y es por un rumor que ese personaje expande, que el protagonista tiene una pelea catastrófica con su novia. Si el personaje es chismoso, pero no afecta a la historia, esa parte de la personalidad no importa si es quitada porque no influye en nada a la trama. La invisibilidad de un personaje es hacerlo tan plano como una hoja en blanco. Los secundarios deben tener carácter, el que sea, pero deben distinguirse del resto por algo. Eso incluye no solo su personalidad, puede ser su forma de pensar, idiologia, o físico.


6-Revela lo que importa: El personaje secundario, no solo revelara aquello importante en la historia. Como testigo, conocedor, apoyo moral o piedra de tropiezo en la meta de los protagonistas. Es importante saber qué tanto puede aportar. Tener una idea clara de qué rol tienen en la trama. Todas las historias tienen una principal, y se dividen en subtramas para descargar la tensión; esas subhistorias pueden recaer en los secundarios, pero ¡ojo! no podemos llenar de información esos subtramas, sobre todo si esta será una distracción de la esencia principal de lo que se escribe.

7-Un secundario importante: En todas las historias se necesitan los personajes extras; sin embargo, hay personajes secundarios que tienen un rol más importante que otros. Aprende a diferenciarlos. Eso ayudará a que el lector también le sea más fácil identificarlos. Como mencioné, en mi caso les doy un nombre, y ese tendrá tanta importancia a la hora de seleccionarlo como el de los protagonistas. Si tienes varios personajes secundarios recurrentes, evita darles nombres similares: Mario y María, Jean y Jim, etc. Recuerda que en tu cabeza ellos tienen un físico completo, un lugar especifico, mas no así para el lector. Si los secundarios se mezclan entre ellos, procura que sea muy clara la diferencia entre unos y otros, sobre todo con sus nombres.

8-El secundario anónimo o de relleno: He mencionado al inicio a este personaje que carece de nombre; sin embargo si aparece en el texto, es porque ha de manifestar algo. Los secundarios anónimos pueden ser una persona, un grupo y  hasta una sociedad. Puedes usarlos para crear el ambiente de ese mundo en donde se mueve tu historia. No aplica únicamente para las novelas medievales o de fantasía, son la sociedad actual que también puede reflejar lo que se vive como el día a día.

9-El secundario que marca un lugar: Tal como mencioné, existen esos personajes que no tienen nombre, si no únicamente como "el portero". Pero, si se convierte en un lugar recurrente, debe existir también una razón para ello. Debes considerar que tus personajes no vagan por un universo sin razón. Piensa en la importancia de ese Lobby o ese restaurante. Si usas el recurso de ese secundario-lugar, debe existir una razón concreta que ayude a la trama o desarrolle ese "mundo"; de lo contrario  estás llenando espacios de relleno con información que no conduce a nada.

10-"Ese es mi puesto": Es la frase icónica de Sheldon Cooper de TBBT. También la presencia de un secundario debe estar justificada en determinada escena. He leído libros en donde hay cinco o seis personajes en una escena, en donde dos hablan y el resto pasa desapercibido. Los notas cuando comienzas la lectura, para luego desaparecer del escenario, y reaparecer cuando se "salen" de la escena. Si un personaje secundario no ofrece una frase clave, o ayuda a crear un ambiente creíble, es mucho mejor que lo borres de la escena. En muchas ocasiones no es necesario que ellos tengan diálogo, pero mostrarlos en alguna "acción o actitud" quitará esa sensación de espacio vacío que mencionamos en el inciso anterior. Si están en su puesto, éste se debe a un propósito que sólo puede ser cumplido por ellos.

11-Cuando menos es más: Tiendo a escribir muchos personajes tantos principales, como secundarios. Sin embargo trato de seguir los incisos que les he recomendado. Pero, a veces una historia no necesita de muchos personajes secundarios. Una historia puede ser presentada con un mínimo, y no por ello no tener un gran impacto. Si un determinado personaje puede suplir las acciones de otro, es mejor tener uno y no cuatro haciendo lo mismo. Por ejemplo, tenemos el amigo que siempre desafía al protagonista a no rendirse. Podemos dejar que un solo personaje tome diferentes facetas: El que orienta, el que lo escucha, el que da ánimo y el que reprende. No necesitas a Mateo, Marcos, Lucas y Juan para que lo hagan.

Debemos equilibrar nuestros secundarios con la trama. Un libro como El Señor de los Anillos, no sería lo mismo si sólo hablaramos de los siete personajes principales en el volumen de "La Comunidad del Anillo", la novela cuenta con más de cien personajes con mayor y menor relevancia dentro de los secundarios. Pero, no somos Tolkien. Manejar tanta cantidad de personajes, sin una estructura sólida de creación, puede causar mucho más mal que bien a una historia compleja. Si crees que tu historia sí necesita de un enorme número de personajes secundarios, debes ser ordenado, metódico y tener todos los detalles de cada uno. Confundir a los personajes, sólo demostrará la poca planificación, cuidado y preparación del autor.

12-Sea sensato: Esto no es una cualidad del personaje secundario, sino de nosotros quienes les damos vida. Debemos ser conscientes de nuestra historia. Por ello es tan importante, contar con la idea básica, los subtramas que deseamos adicionar y como se desarrolla y concluye esa idea. Escribir sobre la marcha le puede resultar a muchos una libertad de expresión, sin ataduras. Sin embargo, la rienda se puede salir de las manos con personajes adicionados por emoción sin planificación. Repito, si un personaje no aporta nada, sólo es un relleno decorativo, no gastemos nuestras neuronas, esfuerzo y tiempo dándole espacio en páginas y páginas. Invirtamos esto en aquellos que sí producen algo relevante a la historia.

Escribir sobre los personajes secundarios es divertido, podemos permitirnos un poco más ligerezas que con uno principal, pero recordemos que al final todo queda plasmado en una hoja, su influencia es como la luna, cambia las mareas. Que su presencia en nuestros textos, sea al final una experiencia grata, que ellos también hagan resplandecer esa historia que nos apasionó tanto que fue imposible no escribir.

Cuentanos cómo desarrollas tus personajes secundarios, ¿cuales crees qué es tu debilidad  a la hora de hacerlo? ¿Tienes un personaje secundario favorito? El mío es el Coronel Brandon de Sensatez y Sentimientos.

Espero que este aporte te sea de utilidad, si crees que le puede servir a otra persona, compartelo. Escribe tus comentarios, cuéntanos tu experiencia. Siempre es grato saber de tí.
¡Nos leemos!

miércoles, 8 de febrero de 2017

Un mejor personaje femenino fuerte ¡Huye de los clichés!





Me considero una mujer extraña. Hace algunos días en mi país se celebró el día de la mujer. Y amanecí con esa idea en la cabeza, y dí gracias a Dios por venir a este mundo siendo mujer. Y pensé en todo lo que las mujeres afrontamos a lo largo de la vida, todas las negativas y agresiones que sufrimos por nuestro género.
Y la incomprensión de quienes somos. Llenas de "patrones" que se han impuesto por los siglos de los siglos: Que son posesivas, celosas, manipuladoras, compradoras compulsivas, insatisfechas, etc, etc, etc.  Y es verdad, a lo largo de mi vida he encontrado mujeres así; pero sobre esas miniedades a veces exageradas por los hombres o por el mismo sexo femenino, he encontrado mujeres amorosas, preocupadas por el bienestar de otros, generosas, complacientes, juiciosas, trabajadoras y dispuestas a sacrificios extremos. Conozco a muchas mujeres de ese calibre.
Cortesía de Unsplash/ Foto: Scott Webb

Y todo eso me hizo pensar, en los errores que cometemos los escritores sobre cómo "crear" a una mujer fuerte sin caer en los clichés. Sobre todo los hombres, que desconocen la personalidad (multifácetica) que poseemos las mujeres. Mi hermana tiene una frase: Soy madre, pero también hija, hermana, tía, sobrina, nieta, prima, amiga, esposa... y mujer.
Ya de por si, las mujeres somos complicadas. Pero a la hora de escribir, siempre deseamos darle una personalidad "superior" a los cánones normales de una mujer, hacerla una "wonderwoman", o por el contrario, "la caja de Pándora" con todas las calamidades dentro. De todos es conocido el término Mary Sue, como personaje en las historias, y es por ello que muchos queremos alejarnos de ese tipo de personalidad, volviendo a nuestra protagonista de otra manera: Una mujer independiente, fuerte y valiente.  Esto me hace pensar en aquella película "Mejor Imposible", con Jack Nicholson y aquella famosa escena  de cómo lograr crear tan bien a las mujeres en sus novelas...
Compartido desde Youtube


Y nosotros queremos crear una mujer fuerte, haciendo lo contrario: Tomamos a una mujer, le quitamos todo lo que la hace mujer y dejamos a un hombre con faldas como "nuestra mujer fuerte".
A continuación algunos razonamientos de lo que no deberíamos hacer con nuestro personaje, evitar esos clichés que arruinan la personalidad de nuestra fuerte protagonista.

1- Las mujeres fuertes, odian lo femenino: No hay mayor mentira que esta. Si creemos que haciendo a nuestra chica "fuerte" porque mastica tabaco, desecha las faldas por un enterizo tipo mecánico grasiento, que mete la cabeza en un radiador y aleja las manos de una manicura, la hace fuerte: Estamos equivocados. El tiempo que una mujer se dedique a "acicalarse" no la hace menos fuerte. Una mujer puede poseer un carácter muy determinado, lucir un maquillaje impecable, manicura perfecta y jamás dejar los tacones. Sólo basta recordar a Miranda Priesley, de la novela (y película, interpretada por Meryl Streep) «El diablo viste de Prada», de Lauren Weisberger. Miranda es una mujer poderosa y no es un mamaracho.

2-Ser físicamente fuerte= mujer fuerte: Que una mujer posea habilidades con las herramientas, pueda reparar un coche (o cambiar al menos una llanta), no la hace ser fuerte. No es que una mujer sea incapáz de poseer habilidades (siempre he dicho, que soy el albañil, fontanero, electricista en mi casa); pero usar esas "cualidades" como parte de una personalidad fuerte es errado. Si nuestro personaje tiene esas habilidades, magnifíco. Pero nunca deben ser la excusa para demostrar "ante otros, o un hombre" que ella es independiente, capaz y habilidosa con herramientas "de hombres".  Esto lo vemos mucho reflejado en las películas de acción, en donde la "dama" puede armar y desarmar una AKA-47, ante el asombro de sus compañeros varones, mientras ella no suelta una sonrisa de satisfacción y prepotencia.

3-Una mujer es fuerte porque controla con sexo: No hay nada más tirano que esto. Cuando convertimos a nuestra protagonista en la "bomba sexual", la mujer que con un beso es capaz de controlar a un magnate, un mafioso o un presidente. La mujer que muestra curvas y escotes, aquella que con una mirada controla las bajas pasiones de cualquiera. Esto tampoco hace a una mujer fuerte. Penosamente, estamos inundados a la saciedad de este cliché. Desde la Sra. de Roger Rabitt hasta Marilyn Monroe cantandole al presidente Kennedy, o las enloquecidas de "Atracción Fatal" y "Bajos Instintos". No hay más falacia que ésta. Una mujer "poderosa" que usa el sexo para controlar, manipular, es sólo un objeto sexual, igual que cualquier otra. Lo cual no la hace ser poderosa en ningún sentido.

4-Tiene poder, porque es agresiva: Hollywood nos ha presentado los peores ejemplos de "mujeres poderosas", esas que mantienen una actitud prepotente, agresiva y hasta confrontativa. La mujer tipo patea traseros que se regresa a darle de golpes al que le dijo "baby" en la calle, la que no responde cuando no quiere o es agresiva verbalmente. Esto no la hace tampoco fuerte. Es otra versión del hombre con falda. Si fuera un hombre tomando las mismas actitudes, pensaríamos que es un maleante, violento y sin control. ¿Por qué no pensaremos lo mismo si lo hace una mujer?  Eso aplica como excusa de fortaleza a la mujer que practica deportes extremos o violentos, como el karate, el boxeo, las carreras de autos, etc. El exceso de adrenalina en lo que haga una mujer, no tiene porque considerarse "una mujer fuerte" per se.

Y entonces... ¿qué?

Los américanos tienen una  prueba llamada "Bechdel" para expresar que la personalidad femenina es esterótipada en las películas. Su test se basa en tres simples preguntas:



Ante la negativa de "no hablar de hombres", se falla a la prueba, es decir, que la película es esterotipada.
Los casos extremos no son provechosos para nada. Lo que pretendo decir, es que aunque esos clichés no representan a una mujer poderosa, no necesariamente vamos a descartarlos. Es decir, que nuestra protagonista puede ser una boxeadora, (Million Dollar Baby, inspirada en la novela Rope Burns: Stories From the Corner de F.X. Toole), una adúltera (como Hester Prynner de La letra escarlata de Nathaniel Hawthorne) o una ex reina de belleza desempleada, como lo fue la película basada en la biografía de Erin Brockovich.
Recordemos que los tiempos han cambiado, y las personas desean identificarse con los personajes. Sentir empatía o recelo por ellos, según corresponda. Por ello es necesario crear personajes creíbles, antes que nada.

Algunos puntos a considerar, para crear un personaje femenino fuerte:
  • Hazla humana: Antes que ser una mujer, es una persona. Tal como decía mi hermana, es una compilación de todo en uno. No sólo es mujer, o empresaria, o madre, o rebelde.
  • De acuerdo a las carácteristicas de la historia, la protagonista debe de tener interesés especifícos por algo, por alguien. Seguir una causa, lograr una meta, tener un propósito. No puede ser una persona que la vida la trata como hoja seca, que el viento la lleva a cualquier parte.
  • Lo bueno y lo malo: No es una súper mujer. También debe tener defectos, temores, complejos, virtudes, fortalezas. Cada faceta debe ser reflejada como parte de su personalidad,  cómo a pesar de ello, logra salir adelante. Un personaje fuerte, no teme enfrentarse a sus temores, a sus debilidades. Aunque eso signifique una "terapia de choque".
  • Renovar: El personaje fuerte no nace de esa manera. Son las circunstancias, las experiencias y un profundo análisis interior lo que hace a una persona dejarse sucumbir o enfrentar las situaciones adversas. El personaje debe evolucionar, equivocarse, aprender lecciones de vida. El agua que se estanca, se echa a perder. A veces, la fortaleza de espíritu es negarse a lo que más se desea, a renunciar a algo para llegar al otro lado.
  • Tener coherencia: Todo lo que le ocurra a nuestro personaje, debe de tener un sentido. Ya sea una perdida, un fracaso o una victoria, un logro. Toda la experiencia alrededor debe ser coherente con la personalidad de esa mujer fuerte. No vamos a demostrar que es fuerte, porque abre las botellas con la boca ... sino a través de las experiencias que a ella acontezcan a lo largo de la historia.
  • Responsabilidad: Todo lo que ocurre al personaje, no es producto de los azáres de la vida. Ella tomará responsabilidad de los actos que decida, y se someterá a esas consecuencias, sean tanto buenas como negativas.
  • Seguridad de su sexualidad: Sea una mujer recatada o una mujer atrévida en materia sexual, es consciente de quien es y de lo que espera de su pareja. Sabe lo que necesita y tiene claro lo que desea. No permite ser usada o abusada, manipulada o menospreciada por sus costumbres.
  • Integral: Sin importar la personalidad de esa mujer fuerte (decidida, ambiciosa, emprendedora, tenaz), ella siempre mantendrá en integridad sus valores. Sabe combinar sus virtudes, y sacar provecho aún de sus flaquezas. Su deseo es que todo el conjunto, trabaje a su favor, a sus planes y propósitos.
Aunque todo esto puede ser aplicado "a cualquier personaje fuerte", nos enfocamos en la mujer. Recordemos esa parte integral de serlo. Puede ser una madre protectora, pero una esposa complaciente, ser una maestra tenaz, una activista incansable, una hija dedicada, pero como ama de casa es un tanto deficiente, se comporta como una vecina discreta y pero no disimula en ser una suegra celosa. Y todo eso, la hace ser una mujer fuerte, por la forma en cómo afronta los retos y situaciones del día a día.
Mas que una cuestión de lo que un género puede hacer, sea masculino o femenino, es cómo se enfrenta a situaciones adversas. Si analizamos a esos personajes literarios o cinemátograficos que consideramos líderes, poderosos y emprendedores, notaremos que tienen muchas cosas en común: Perseverancia, tenacidad, innovación, interés, capacidad, motivación y un largo etcetera. Nuestro personaje no tiene porque poseerlos todos, pero aquellos que sí posea deben ser suficientes para darle ese título de "fuerte".
El músculo más poderoso es el cerebro... porque controla a todos los demás.

¿Cuál es tu personaje femenino fuerte favorito?
Los míos son las hermanas Dashwood de Sensatez y Sentimientos. Aunque pareciera que son tan diferentes, son como el yin y yan, ambas son fuertes en sus debilidades. Elionor es capaz del sacrificio al renunciar al amor de Edward ocultando sus emociones al extremo, por la tranquilidad de él y la de su familia. Mientras que Marianne se sobrepone y supera el amor apasionado por Willoughby para buscar la estabilidad emocional con el Coronel Brandon. Aunque ellas tengan mucho de la sumisión de las mujeres de esa época, no permitieron que todas las visicitudes que afrontaron, las dejaran como mujeres fracasadas y heridas.

Y al final, eso hace a una mujer fuerte, son como los robles, que sin importar cuanto arracie el viento contra el, se podrá inclinar, más nunca quebrar. La fortaleza de una mujer (o cualquiera), recae en su espíritu. Aquello que sin importarpese a toda circunstancia, seguirá de pie, caminando y convencida en que llegará a obtener aquello que anhela.

Como dijera Scarleth O´hara...«Con Dios como mi testigo, no van a derribarme. Voy a sobrevivir a esto y cuando todo acabe nunca volveré a tener hambre de nuevo. Ni yo ni mi gente. Así tenga que mentir, robar, engañar o matar. Con Dios como mi testigo, nunca volveré a pasar hambre».

lunes, 31 de octubre de 2016

ESCRÍBEME MEJOR: ALÉJATE DEL EGO



Siempre escribo mis entradas, basándome en mis propias experiencias. Ya sea porque he estado estudiando un tema específico o porque ha ocurrido algo que me hace decidir escribir sobre una situación en particular.


Hace unos días atrás, mi hermana y yo hablábamos de lo mucho que nos disgustan las telenovelas. Fui aficionada a ellas cuando era una niña, corría después de la escuela, tomaba una silla pequeña y me sentaba en primera fila frente al televisor. Hasta que un día comencé a notar el mismo patrón en todas. Y haciendo memoria de esto, comenzamos a hablar de esas viejas novelas y qué habría ocurrido con todos sus actores y actrices. Esto nos hizo recordar a una en particular. Mi hermana me dijo: «Si lo pensás, te darás cuenta que ella fue “ella” en cada papel que interpretó


Y como no soy de las que se quedan con una duda, después usé el maravilloso Internet para darme cuenta que era cierto. Papel tras papel, ella actúo igual en sus personajes: la mujer elegante y rica, la madre posesiva, pero esposa abnegada. La mujer que levantaba la frente y nunca dejaba que la humillaran. Lo que más me molestó, fue ver una y otra vez, que sin importar que personaje tuviera, llámese Cornelia, Teresa o Pancracia, todas ellas eran “la actriz”. (Por obvias razones me omito el nombre de la estimada señora).


Esto me hizo pensar en el encasillamiento que sufren los actores, que durante mucho tiempo, hacen un sólo tipo de personaje. Si se dedican a la comedia, cuando deciden hacer un drama, nadie parece tomarlos en serio.  A excepción de Tom Hanks, quien empezó con comedias tipo “Splash” o “Bachelor Party”… y ganó un Oscar por su papel en “Philadelphia”.


Como siguiendo los eslabones en una cadena, me hizo investigar por el otro lado, los libros. Hasta que llegué a una foto que decía: “No se convierta en su propio personaje”.   El autor mencionó el frecuente error y mencionaba una página en donde después de una lectura concienzuda, llegué a la misma conclusión. El autor aficionado, suele manifestar a través del protagónico su ser. Es como “la actriz”, que sin importar si es Pancracia la Duquesa de Londamondo, es idéntica en características, personalidad, gestos y expresiones a Teresa, la empresaria millonaria del imperio de la moda, que es idéntica a Cornelia, la chica que era sencilla, pero quien con la ayuda de su tutor, se convirtió en toda una dama de casta y alcurnia, (sin olvidar los millardos de dólares a su disposición); con el fin de vengarse de quienes la humillaron a ella y a su familia.


En otras palabras, leí tres o cuatro historias cortas de una chica que escribe para esa página. En todas sus historias, la chica es una quinceañera; vive con sus abuelos, tíos, o una madrina; su madre ha fallecido o se fue. Ella es rebelde pero bondadosa, tiene el cabello largo, ondulado, castaño y ojos color miel (como la chica de la foto). Y llámese Cath, Less o Hardy, ella es, la misma chica en diferente historia.

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Y pensé: “Bueno, esto es porque quienes escriben en esta página la mayoría es adolescente. Utilizan la escritura como una manera de escaparse de su rutina creando en su mundo imaginario, otros panoramas, una mejor escuela, mejores amigos, y por supuesto un mejor novio, o dos o tres…”


Luego me recordé a mí misma como adolescente. Mi primer intento de novela fue a los once años de edad. Y escribí sobre un chico adolescente de dieciséis acusado de matar a una compañera de escuela. Sí, muy parecido a mí. ¡No! para nada. Ni siquiera la muerta se parecía a mí. Recordé mis otros escritos, y descubrí que ninguno era una versión mía; más adelante explicaré el por qué mi caso fue distinto.


Esta entrada es una forma de orientarnos a saber qué no hacer con nuestras novelas. Y el error número uno, es que nuestro protagonista sea una extensión del “YO”.

Cuando tomamos a un personaje, y plasmamos en él/ella nuestra personalidad, y hasta nuestro físico, nuestro entorno familiar o experiencias sociales, podemos cometer el grave error de volver aquella escritura, una queja o crítica desmedida: La chica se convertirá no sólo en una rebelde, sino que sus padres serán unos ogros; incapaces de comprender porque ella, a sus quince años, no puede mudarse con su novio de veinte. Sus padres son los peores del mundo y ella, únicamente es un alma que merece dar y recibir amor.


O… hacemos del antagónico a nuestro jefe que odiamos a más no poder, (o un familiar X, llámese suegro o el vecino metido), nuestro personaje sufre las peripecias que aquel fulano le hace sufrir. En donde vemos a nuestro héroe o heroína con el deseo interno de querer librarse o vengarse de semejante engendro.

Cuando nos colocamos o basamos en nosotros mismos de lleno, para crear nuestro personaje, perdemos la perspectiva, como cuando ocurre en la vida real. No podemos ser objetivos y creíbles. No miraremos más allá de las narices del protagonista, que es un reflejo exacto de cómo nos sentimos o somos en determinada situación. Y esto nos hace crear, a los antagonistas u otros personajes con esa misma estrechez de visión. Haciendo todo un culto al ego.


Analicemos:

YO=Personaje principal                

Es cuando tomamos a nuestro protagonista y le calzamos aquello que nosotros pensamos o creemos. En este caso, es la conciencia moral, religiosa, creencias políticas, sociales y hasta emocionales. A esto le sumamos nuestra forma de hablar, los dejes y muletas que usamos para expresarnos, les damos un gesto muy propio nuestro, y terminamos dándole hasta rasgos (mejorados o no) físicos nuestros.

Ese personaje es yo mismo, con otro nombre, en otro entorno, pero con los mismos temores nuestros. Comete los mismos errores que hemos cometido y toma las mismas decisiones que hicimos ante esos hechos. 


El problema con un protagónico de este tipo, es la falta de objetividad a la hora de hacerlo realizar acciones. Nunca querremos que tome malas decisiones (porque “yo” no lo haría), y todo su entorno se ve limitado en nuestra experiencia, siendo nosotros, los autores incapaces de hacerlos caer en el ridículo, la vergüenza o el dolor. No así con los demás personajes, sobre todo, si a estos los hemos basado en personas que “son los artífices” de nuestras penas. A ellos sí, les provocaremos las peores vergüenzas, malas leches, y la venganza… la más espléndida e innimagible.


YO+Personaje: Sin objetividad.

Como explicamos anteriormente, basar nuestro personaje en un Yo-completo, puede volver nuestro texto irracional. El resto de los personajes serán muy estereotipados, no proporcionándoles el balance adecuado, del bien y el mal. Ya hemos expuesto en otras entradas, la veracidad de los personajes y los antagonistas, en donde todos deben de ser buenos y malos a la vez; como ocurre en la vida real.


Si basamos un personaje, por ejemplo, en Cenicienta, en donde ella es todo candor y la mala-perversa es la madrastra, ¿Cómo sería si nuestra personalidad fuera más como esta mujer y escribiéramos esta historia? Definitivo que sería distinta. Explotaríamos las deficiencias de Cenicienta y justificaríamos todas las acciones de la madrastra mala. Y eso ocurría mucho en los cuentos de antaño. Cuando los personajes buenos eran perfectos, y los personajes malos, eran malvados al extremo.

La literatura actual, demanda otra cosa. Es por ello, que perder esa objetividad, hará que el lector se sienta defraudado de la historia, aunque llegue a amar al personaje principal. Y lo que deseamos todos, es leer buenas historias. Al menos, esa clase de lector soy yo.


Cuando el personaje-yo funciona: Muchos pensaran que es imposible crear un personaje –yo funcional. Pero, siendo honesta, esa fórmula no aplica para todos.


Por poner un ejemplo, “Peter Pan”, obra teatral (antes de ser más famosa por Disney), de James Matthew Berrie , tenemos como personaje principal al niño que nunca envejece, y a Wendy, su muy buena amiga. Es una obra conocida por todo el mundo, representada en muchas películas, cortos y dibujos animados. Se puede declarar que fue Peter Pan, la obra más aclamada del escritor escocés.


Muchos están de acuerdo que Berrie, basó su personaje de Peter Pan, en los traumas que el sufrió desde niño: el adulto que no quiere crecer, el niño que sólo busca ser aceptado, y la necesidad de encontrar una familia. Hasta Wendy, su interés amoroso cuando ella era niña, al final de la historia, se convierte en una mujer adulta, y asume el papel casi de madre para Peter. Todo en Peter Pan, tiene relación con alguna experiencia de Berrie en la vida real.

Claro, Berrie tuvo un buen elemento al escribir esta obra; logró crear algo que durante épocas ha sido catalogo adecuado para niños; pero que en la vida real fue un manifiesto con más implicaciones para adultos, como ser la analogías de las diferencias en las clases sociales y económicas. No notadas en las versiones infantiles, por supuesto.


Pero Berrie, sufrió mucho porque su vida fue expuesta, a tal punto, que llegó a maldecir a quienes intentaran hacer biografías de su persona. Él abrió una puerta y luego no quiso verse expuesto. Y esto suele ocurrir, cuando un autor, desnuda en un personaje o un libro todo su ser. Al final, el frio y la vergüenza serán evidentes. Berrie expuso de forma lírica sus traumas, complejos y deseos escondidos, y otro grupo, menos condescendiente, ha buscado y rebuscado hasta situaciones inexistentes en la vida del autor. Suponemos que la fama, siempre cobra de alguna manera.


TÚ sello-Yo Partido:

Seamos honestos. Es muy poco probable, casi imposible, que un autor no le ponga un sello propio a sus escritos. Escribirá aquello que le agrada y se siente cómodo con los personajes. Hacerlo de otra manera, es una enorme pérdida de energía y tiempo.

Y es saludable hacerlo. Porque al final, es como el refrán, “Damos, lo que tenemos”.  Escribir es también desarrollar, ampliar y expandir  algo que hemos vivido. Es mucho más fácil escribir sobre lo que conocemos. Y esto produce un sentimiento de veracidad.


No es incorrecto, proporcionar fragmentos propios a nuestra historia; pero no debemos concentrarnos en un sólo personaje para hacerlo. Así como dividimos nuestro pastel de cumpleaños y todos comemos felices, podemos hacer lo mismo con nuestros personajes.

Al protagonista podemos darle una cualidad nuestra, pero nunca nuestra personalidad. Si somos amantes de los animales (como yo lo soy), él o ella puede también serlo. Y a nuestro antagonista, ofrecerle esa parte no tan generosa. En mi caso, no cualquier cosa me satisface o asombra, por lo que algunas personas pueden catalogarme como “indiferente”. Y esa deficiencia la implemento en los defectos del antagonista u otro personaje de la historia. 


En mi caso personal, no consumo carne y estoy en contra de cualquier maltrato animal; pero no por ello, mis personajes son como yo. Ellos comen carne, y algunos han sido cazadores. No me ha sido agradable escribir, lo delicioso que estaba ese pedazo de cordero (y buscar en Internet, alguna receta para saber de qué estoy hablando), o describir como se ha cazado, matado y consumido un animal. Pero cuando escribo, ese personaje no soy yo, aunque tenga alguna virtud o defecto que yo misma tengo. Él o ella son seres diferentes y únicos,  ellos crecerán conforme a la historia avanza. Al final, los personajes son como los hijos, salen de sus padres, pero son seres independientes y únicos.


Él no es YO:

Aprenda a desligarse de sus personajes. Ellos son y deben ser diferentes a lo que somos. Sería terriblemente aburrido leer vez tas vez, la misma caracterización con diferente nombre. Como dijimos sobre aquella actriz, es terrible la repetición. Leer al mismo personaje, en diferentes libros de un mismo autor, me hará pensar que sigue hablando de sí mismo.

Como expresé antes, aprenda a escribir sobre aquello que no lo representa. Si no fuera de esa manera, no tendríamos libros como “El Dragón Rojo”, porque no creo que su autor sea un caníbal en la vida real. Ni tendríamos historias como “Frankstein” o “Entrevista con un vampiro”.


Y si ponemos los pies en la tierra en nuestras historias, cuántos de nosotros podríamos escribir vez tras vez, la misma ordinariedad de nuestras vidas y hacerlas emocionantes, creíbles y entretenidas. Para ello debemos adicional el factor imaginativo. Escribir de un barco pesquero que es atacado por una ballena, o el hombre naufrago que se pierde en una isla solitaria, o el hombre de mente superior que resuelve enigmas. 


La investigación es una parte fundamental para un escritor, debe ser casi un arqueólogo para desenterrar los tesoros. No sabe nada de medicina, pero no por ello significa que sea incapaz de escribir sobre la vida de un médico, tampoco ha trabajado como carcelera, periodista o futbolista; puede escribir de vaqueros del 1865 o un hipernauta del siglo XXIV, y hacer de esa historia creíble. Amplíe sus conocimientos, tenga curiosidad por saber y el mundo de posibilidades para sus personajes también va a crecer.


¿En qué basas a tus personajes? ¿Cómo haces para que sean creíbles?

Si tienes algo que comentar a esta entrada, nos encantará saber tus impresiones. Dejanos saber que más nos puedes aportar, como siempre, estoy aprendiendo y es genial que aprendamos unos de otros. Tu experiencia nos enriquece a todos.


Apoya este trabajo, compártelo con aquellos que crees que les puede ser útil. Y si te ha gustado, no dejes de seguirnos en las redes sociales y suscribirte. Seguimos trabajando en aprender a escribir de mejor manera, me gusta compartir lo que aprendo y mis experiencias en este bello arte.

viernes, 14 de octubre de 2016

Los POV y la voz narrativa



Nos sentamos frente a la página en blanco, sea un agradable cuaderno, hojas sueltas o la pantalla de un computador. Tienes una idea para una historia, esa que no te ha dejado sin pensar en ella durante días, también ya tienes bien pensados y casi desarrollados a tus personajes, y hasta has realizado un boceto de la trama que irás contado.

¿Pero, cómo vas a contar tu historia?

lunes, 10 de octubre de 2016

CÓMO CREAR VILLANOS CREIBLES 2/2


Si has seguido la serie, concluiremos con esta entrada en este tema. Sino, o quieres refrescar tu memoria, te pido que también leas las primeras entradas de esta: La motivación de tu villano ¿la conoces? y Cómo crear villanos creíbles 1/2.

Hoy concluimos este interesante tema, con lo que no debemos hacer con nuestros villanos.

Antes de entrar de lleno en el tema, debo recordarte que toda la información de personajes y autores, están enlazados a Wikipedia, por si deseas conocer un poco más sobre ellos.
Hagamos un poco de historia: En países hispano-parlantes estamos influenciados por lo que se le conoce como telenovela o sólo novela en la televisión. Empresas se dedican a producir una telenovela y si tuvo éxito, vuelven a hacer una nueva adaptación de ésta con otro nombre para las nuevas generaciones. Y fue ahí en donde yo descubrí a la “mala de la novela”, esa mujer que vivía sólo y exclusivamente para hacerle la vida de cuadros a la chica pobre, humilde y bella que el galán amaba.

Y esto me hizo detestar las telenovelas. Por alguna extraña razón, a mi temprana edad de ocho años, pensé en que eso no era posible. Nunca mostraban ningún ápice de humanidad, por nadie, sino sólo un amor enfermizo por el amado o el hijo. Fue hasta que miré “Yo soy Betty, la fea” que descubrí a una antagonista más humanizada, en Marcela Valencia, la novia de Armando Mendoza. Porque ella, era una mujer insegura que amaba mucho a su novio, pero que al mismo tiempo, deseaba mantenerlo sometido a sus caprichos y se cegaba por los celos; porque él no era tampoco monedita de oro. Al final de la historia, vemos su debilidad y su naturaleza humana con todas sus inseguridades. Pero la pobre de Betty, se vio rodeada de muchos antagonistas, que aunque le hacían la vida insufrible, ellos mismos pasaban sus malos ratos. Menos, Mario Calderón, quien ese era malo por natura y todo parecía irle en rueditas…

Conclusión, cada antagonista tenía sus virtudes y defectos. Y por ello, la telenovela rompió con todos los records de audiencia, ganando inclusive un puesto en el Guiness Record. Lo que hizo que se hicieran diferentes versiones de la misma en países tan lejanos (de Colombia), como Rusia, Francia o Japón, cada uno haciendo su propia versión de la afamada telenovela. Su triunfo fue que las personas se identificaran con los personajes, y no únicamente con la protagonista. ¿Quién no se ha sentido feo alguna vez? ¿O quién no ha recibido una llamada de la agencia de créditos? ¿Temor al fracaso? ¿Sufrido o hecho algún acto de infidelidad?
Pero, también estamos rodeados de errores a la hora de presentar a un antagonista; por lo que hay que evitarlos a toda costa, aunque lo veamos con frecuencia en libros, telenovelas o películas.

QUE NO DEBES HACER CON TU ANTAGONISTA
Aunque los villanos son importantes para mantener el suspenso o la intriga en la historia, y porque los héroes (ella y él o ellos, etc.) necesitan una oposición para lograr sus objetivos, el villano no es una pieza móvil o de decorativa en la historia.
Recapitulamos: El villano tiene una parte importante en la historia y debe ser tratado con el respeto y dedicación como lo hacemos con los protagonistas.
1-DARLE DEMASIADA IMPORTANCIA AL VILLANO - Si no estamos escribiendo sobre un antihéroe, lo mejor es mantener al antagonista un poco por debajo del protagonista. Si el villano tiene las mejores frases, las escenas más épicas, más memorables, tendremos un personaje con demasiado peso en la mente y atención del lector. Es indispensable, que el guarde su espacio, sin invadir el del otro.
Por poner un ejemplo, (con el perdón de J.J. Abrams, a quien admiro); en la película StarTrek: Into darkness, el personaje de Khan, opaca al personaje del Capitán Kirk, que comete error tras error durante el film. Las intenciones de Khan, parecían justificadas con los mejores diálogos, tanto que al final del film, el propio Kirk, hace uso de la frase: “Bienvenida a la familia”, a una nueva tripulante, cuando antes, durante todo el film, no hizo mención o actúo con ese pensamiento. Al contrario de Khan, que le interroga: “Mi tripulación es mi familia ¿Acaso hay algo que tu no harías por tu familia?


2-SU VILLANO NO DEBE PORQUE SER UN PERVERTIDO – Volvemos a mencionar, que a no ser que escriba sobre un sicópata, su villano no debe porque tener todas las manifestaciones que la sociedad rechaza. En las historias épicas, es común dotar de esas extravagancias al villano. Que no le falta asaltar a la villa, violar a todas las mujeres, sin importar ni la edad, para terminar quemando a todos vivos metidos en la parroquia. O que hace orgías a doquier, con quien sea y donde sea. Se bebe la sangre de sus víctimas en sus propios cráneos, etc., pero es algo que el género acepta. Pero si nos volvemos a la época actual, es el que no le importa sacar de su casa a una familia en pleno invierno por no poder pagar la renta. Bueno, de estos los hay, pero si a eso le sumamos que insulta, ofende a la mujer, la manda a la cárcel y la separa de sus hijos con la ayuda de la asistencia social…A menos que ella ceda ante sus perversidades… la cosa cambia ¿no?
Recordemos que según la historia, la intensidad de las intenciones del villano o antagonista, así será su personalidad. No todos pueden ser un Calígula o un Vlad Tapes, si se supone es una persona “normal”. Un personaje como Patrick Bateman de “American Psycho”, novela de Bret Easton Ellis, es digno de estudio. Por su complejidad, no porque al autor se le plació hacerlo malo porque sí. Era una persona sicópata y lo vemos transformarse a lo largo de la novela, narrada en primera persona, haciendo que te metas en la mente desquiciada del personaje.
3-CUANDO LO QUE HACE EL VILLANO ES OBVIO – La simpleza en el villano no es del agrado de nadie. Si este envenena al padre de la novia, y fue el último en verlo. ¿No sería el primer sospechoso?  Recordemos que el villano/antagonista debe ser complejo en el sentido que sus maldades son “bajo la mesa”, sobre todo si usamos a ese villano como el amigo hipócrita del protagonista. Cuando es un antagonista de frente, ese que no teme poner su oposición de manifiesto, debe emplear el recursos del camuflaje, es decir, dar información que resulte escondida al ojo del lector, pero que está ahí. Tanto el protagonista como el lector, pueden ir atando cabos, y no como una verdad revelada que no sorprendería a nadie.
4-ANTES DE QUE TE MATE…TE CONTARÉ TODO - Esto nos lleva a esta parte, cuando el antagonista se confiesa ante sus víctimas. Eso yo aprendí a detestarlo en las telenovelas, la mala acorralaba a la heroína y a punta de pistola, le decía todo lo que había hecho, y lo que pensaba hacer para deshacerse de ella y como se quedaría con el chico de la novela, diciéndole que estaba embarazada. Quizá por la influencia que tenía con la serie de dibujos animados de Scooby Doo, donde al final de cada episodio, el malo confesaba sus crímenes, terminando con la frase: “Si no fuera por estos chicos…”, esas dosis de honestidad en el antagonista me parecían antinaturales y metidas con calzador.
Su antagonista no está en el confesonario, no debe dar las razones de su odio, porque su mamá no le compró aquel helado en el verano del 1999, tampoco debe exponer sus rabietas o temores ante sus “enemigos”. Nosotros, como personas normales, no les damos esas herramientas a las personas que sabemos que no le somos de su agrado o pueden tomar ventaja de esa debilidad. No vamos a la oficina del jefe de RRHH y le decimos: “Los informes de contabilidad, me los hace Domínguez, porque a mí me da pereza y él es un mandado”, tampoco debería pasar en las historias. Para ello existe el recurso de la narrativa, los flashback y los giros argumentales que nos sirven para sacar a la luz, esos detalles que nos hacen comprender porque ellos son como son.
5-EL VILLANO DE TODA LA VIDA – Las historias están plagadas de los mismos antagonistas de siempre. Sobre todo en las novelas con inclinación romántica, dramáticas o distópica. El malo de la historia es el/la amante celos@, la hermana envidiosa, el jefe déspota o el líder ególatra. Sí, sé que de eso está plagado el mundo y pareciera que no podemos evitar caer en los mismos patrones. Sin embargo, hasta lo común puede volverse diferente e inclusive extraordinario. Para pensar en un antihéroe (él es su propio antagonista) es el personaje de Jean-Baptiste Grenouille, del libro “El perfume” de Patrick Süskind . Es un simple joven criado en la pobreza, que se obsesiona con el olor de las cosas, tanto que se convierte en un asesino recolector de aromas. ¿Sigue siendo un simple chico? Sí, lo es. Pero es su personalidad y su cualidad lo que lo hace extraordinario. Para las historias alejadas de lo fantástico, esas mismas personas, deben de poseer una personalidad que no resulte común, la hermana envidiosa no debe estar sólo llena de amargura; puede ser una mujer de una gran belleza, pero es insegura. Sin embargo, tiene talento para el canto y es dama voluntaria. Crear esos contrastes del yin-yan en los personajes, los vuelve atractivos. Recuerda, el antagonista no sólo vive para hacer maldades, también tiene una vida propia y quizá tiene cualidades que únicamente manifiesta con un grupo reducido. Un ejemplo de esto, es el Sr. Brooks, que es un asesino en serie, pero lleva una vida familiar bastante común.
6- QUE LAS RAZONES TENGAN PESO – Como mencioné antes, el antagonista debe de tener razones de peso para sus acciones. Sobre todo, para aquellos con grandes planes de venganza. Esto toma tiempo, energía, ponerle mente y planificarlo para que sea ejecutado de la forma, que el antagonista, este satisfecho. ¿Pero qué si al final, el lector se entera que su ira contra el protagonista, es porque antes fueron amigos y se separaron al salir del bachillerato? Debe existir algo que justifique esas acciones en la medida de su ira. ¿Su odio es por la humanidad? Justifíquelo. No nos olvidemos de Hannibal Lecter, personaje de las novelas de Thomas Harris,  su odio por las personas fue producto del sufrimiento que fue sometido siendo un niño, y la tortura que pasó en manos de personas que fueron tan malas como el mismo terminó convertido. Hay historias que las razones de la maldad están justificadas por la codicia, la ira, los celos, la ambición desmedida y ansias de poder, esto combinado hace de un malo, un malvado. Si su antagonista es un abogado que mete en líos a su compañero de leyes, porque anhela ese puesto, es válido, pero si se suma que está secretamente enamorado de la chica de su rival, justificará mucho más sus maldades. Recuerde…


7- CUANDO EL VILLANO SOBRA – A veces una historia no tiene un antagonista principal, sino una serie de opositores a que los planes de los protagonistas se realicen como ellos esperan o desean. Hay personajes que son un lastre a que el protagonista evolucione, y le colocan muchas trabas, que le impiden avanzar a su meta. Pero a veces, también cambiamos a esos antragonistas, de tal manera que se convierten en otra cosa, muy fuera de lugar de la historia. Como comenté anteriormente, la vecina chismosa, que termina siendo una asesina sicópata que desea matar a la protagonista. Cada antagonista u opositor debe de tener una razón. El antagonista es como el hule de resorte, retiene por un tiempo pero servirá para catapultar la historia y al protagonista a otro nivel. Si solo existe para hacer oposición y el héroe no avanza nada, no aprende nada y todo sigue igual, elimine a ese opositor. Reinvente otro, dele un giro al porqué existe, pero no lo deje ser igual. A la roca en el camino, se le rodea, se le atraviesa o se le salta, no se queda uno contemplándola esperando que se mueva sola.
8- EL VILLANO QUE JUSTIFICA AL HEROE/HEROÍNA – Es ese personaje malvado u hostil, que sólo funciona para resaltar las virtudes de los protagonistas. Es la prima malvada que envidia la belleza y el candor de la joven, el amigo envidioso de los talentos deportivos de su amigo que aborrece en secreto. Y los dotamos de todos los defectos posibles, para que nuestro héroe brille por luz propia. Si debemos colocar a nuestros protagonistas a la par de un defectuoso para que brillen, significa una sola cosa, no hay grandes virtudes en ellos dignas de admirar. Hay que usar otros recursos narrativos para sacar a la luz esas cualidades novedosas en los protagonistas, pero nunca usar el recurso de poner a un feo, al lado de la bonita.
9-EL VILLANO DEBIL – El punto anterior, nos lleva a esta nueva discusión. Nunca usemos al villano para demostrar la superioridad del protagonista. Este merece un digno contrincante a quien enfrentarse. Si el protagonista con una mirada o una palabra, hace temblar al villano, pensaremos que solo se trata de un bufón. El villano debe tener cualidades y habilidades iguales, o superiores, al protagonista. Los villanos son personajes que siempre han demostrado dos cualidades: Perseverancia y Astucia. Ellos sin importar un fracaso, lo tomaran como aprendizaje, para desarrollar sus tácticas. Porque ellos se defienden como gatos panza arriba. Recuerde que un villano guarda un as bajo la manga, y la usará cuando la necesite.
10- USAR EL DEUX EX MAQUINA – No juegue con la inteligencia del lector. Si su villano tiene planes, deben ser coherentes. Ese as bajo la manga no aparece de la nada. No resuelva tampoco por arte de magia, los conflictos entre el protagonista y el antagonista.  En algunas ocasiones, la historia no resuelve un conflicto, ya sea porque se piensa continuar una serie, o porque el autor decide que el mismo no se resuelva. Como por ejemplo que el asesino nunca sea capturado. Pero todo debe de tener un cierre, es decir que aquello que debe ser cerrado se haga. Si el personaje tiene un conflicto con su padre abusador, este quizá no se arrepienta, pero el protagonista puede continuar su vida, sin que las heridas del pasado le afecten para destrozarlo, si es que termina en redención. O por el contrario, que ese mismo trauma, se vuelva en contra suya.

HAGALO BIEN

Como consejo final, recuerde que debe investigar mucho sobre su villano/antagonista/opositor. El tiene un puesto importante dentro de su historia, es quien hace que su protagonista pueda desarrollar sus cualidades, puede incrementar el “vértigo” en la historia y evocar emociones impensables en el lector.
Tómese el tiempo para conocer a su antagonista, véalo como una persona real, tanto como ha imaginado a su héroe. Sea como un sicólogo frente a él/ella. Medite sus acciones, remueva el suelo, vaya a la raíz. Solo así podrá estar seguro que lo que escriba de ellos, es exactamente lo que ellos harían.
Los personajes antagónicos, pueden ser muy entretenidos de crear. Sobre todo si sus personalidades son atrayentes por alguna cualidad. Yo siento enorme atracción por las mentes brillantes y las personalidades seguras. Pero si a esto le sumamos, maldad extrema, mi admiración se convierte en temor. Su rol es mostrar las flaquezas del hombre y que todo ello siempre trae consecuencias, a veces, no agradables.

¡SORPRESA!
Para ayudarte a crear un excelente villano y que no olvides nada, te ofrezco la oportunidad de descargar gratis una plantilla de dos hojas para que imprimas y puedas crear una ficha de tu personaje, con la información más relevante.
Para que puedas acceder a la descarga, solo dale clic a la imagen sobre ella.
https://drive.google.com/file/d/0Bw-PoZVE-UsPc3J4SHYyZFY1a3c/view?usp=sharing




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Hasta la próxima, ¡Nos leemos!